El problema de la tierra

Absalón Machado
Absalón Machado

Fragmento

PRÓLOGO

Para algunos puede parecer peregrino volver sobre estos temas de la tierra y sus diversas relaciones con el conflicto, el desarrollo y las políticas. Esta fue una discusión archivada en bibliotecas durante los últimos 25 años, pero durante el gobierno de Santos y el proceso en La Habana, ha vuelto al debate público como tema fundamental en la búsqueda de salidas al conflicto, la consecución de la equidad y el desarrollo rural.

Las reflexiones de este texto son una síntesis de varios mis trabajos y conferencias, completados con lecturas de varios autores, documentos de entidades y análisis de distintos actores y escenarios. En el libro se organizan ideas, discusiones y análisis que considero útiles en la actual coyuntura y el inmediato futuro.

Estas notas buscan ser un texto práctico para informar y discutir un tema descuidado por muchos, pero que persiste como una gran frustración en la memoria de los campesinos y pobladores rurales. Ni el Estado, ni la sociedad colombiana pueden eludir una reflexión seria sobre el significado de una política integral que no se quede en la restitución de tierras a los desplazados y el acceso a ella a través del mercado. La cuestión es más compleja, y pasa por fortalecer la acción de lo público en lo rural y por una decisión política que alivie definitivamente el problema de la tierra, lo que implica disminuir el conflicto rural y favorecer el crecimiento y desarrollo sostenible del campo como principio de estabilización de la sociedad rural.

Para otros, puede ser extraño volver sobre el tema de la tierra cuando las realidades económicas indican que la participación de su renta en el Producto Interno Bruto (PIB) nacional y sectorial tiende a disminuir con el desarrollo. Además de eso, debe considerarse que la tierra genera ganancias ocasionales por la especulación alimentada por la demanda de la clase media y alta urbana, inversiones que prácticamente están libres de impuestos. Asimismo, la tierra rural se usa para vivienda con alta valorización (urbanización del campo), es usada para lavar dineros del narcotráfico y sus precios se vuelven escandalosos cuando se construye una vía o se incorporan otras infraestructuras. Si hoy tienen más valor la tecnología, el capital y el conocimiento, como factores productivos y de competitividad, que la tierra misma —que es la que genera esas plusvalías—, entonces ¿por qué la tierra es tan apreciada en esta sociedad, e incluso codiciada por élites, inversionistas extranjeros y grupos ilegales, y da lugar a tantas violencias y conflictos?

Para responder a esta pregunta se debe considerar un hecho aparentemente más controvertible y que a primera vista no explica la codicia por la tierra como bien productivo en sí: la tierra ya no importa mucho para las élites, pues lo que está en juego en el conflicto y en su proyecto de sociedad es el territorio, no la tierra como tal. Y entonces la respuesta es clara: la apropiación de la tierra es un instrumento para el control del territorio. La idea del territorio, no de la tierra, es consustancial al proceso de globalización, pues lo que compite no es una finca sino el conjunto del territorio como unidades sociales, económicas y políticas. Lo que finalmente importa en el proceso de acumulación global es tener el dominio del territorio y de la población. De ahí que lo que se destaca no es la valoración económica de la tierra, como ocurría en los años sesenta y setenta del siglo pasado (y en épocas anteriores), sino su valoración política y estratégica al constituirse en instrumento del control territorial.

Por lo pronto, espero que el balance y la síntesis de un problema tan complejo llame la atención de las nuevas generaciones urbanas que han vivido ajenas a las problemáticas rurales y sus conflictos. Las reflexiones de este libro forman parte de la memoria de un fenómeno estructural conservada en la mente de la mayoría de los habitantes rurales, y de académicos interesados en el tema. Estas reflexiones no buscan convertirse en un testamento histórico; son notas prácticas, concisas, que quieren contribuir a la creación de una conciencia en la sociedad colombiana sobre

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