No insultes, gilipollas

Malbert

Fragmento

Page 3 of 226
background image
n
o
i
n
s
u
lt
e
s
,
G
I
L
I
P
O
LL
A
S
M
A
L
B
E
RT
Page 4 of 226
background image
Edición en formato digital: septiembre de 2020 © 2020, Malbert © 2020, Penguin Random House Grupo Editorial, S. A. U.Travessera de Gràcia, 47-49. 08021 BarcelonaTodas las imágenes son del autor excepto:Fotografías de eventos: © Luz SoriaP. 13: Sylvie Tittel / Unsplash; p. 31: Vanesa Papucikova / Unsplash; p. 33: pjmalsbury /iStock photo; p. 63: Diogo Sousa / Unsplash; p. 71: Chase Clark / Unsplash; p. 83: Renate Vanaga / Unsplash; p. 85: Kyle Hinkson / Unsplash; p. 121: Luka Brajkovic / Unsplash; p. 141: Charles Deluvio / Unsplash; p. 148: Tudor Catalin Gheorghe / Shutterstock; p. 167: omas Dumortier / Unsplash; pp. 171, 202: Andres Perez / Unsplash; p. 175: Muenchbach / Shutterstock.Penguin Random House Grupo Editorial apoya la protección del copyright. Elcopyright estimula la creatividad, defiende la diversidad en el ámbito de las ideas y el conocimiento, promueve la libre expresión y favorece una cultura viva. Gracias por comprar una edición autorizada de este libro y por respetar las leyes del copyright al no reproducir ni distribuir ninguna parte de esta obra por ningún medio sin permiso. Al hacerlo está respaldando a los autores y permitiendo que PRHGE continúe publicando libros para todos los lectores. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, http://www.cedro.org) si necesita reproducir algún fragmento de esta obra.ISBN: 978-84-17809-52-2Compuesto por Marc CubillasComposición digital: Newcomlab S.L.L.www.megustaleer.com
Page 5 of 226
Este libro se lo quiero dedicar a una persona que siempre ha estado conmigo, apoyándome en los buenos y malos momentos, que nunca me ha dejado solo pese a que quise dejarlo todo. Una persona maravillosa, fuerte, luchadora, que me ha levantado cada vez que me he caído. Alguien que fue, es y seguirá siendo un referente: yo.
Page 6 of 226
Page 7 of 226
background image
PresentaciónCapítulo 1. Cara de malfolladoCapítulo 2. Aléjate de la rataCapítulo 3. Demasiado subnormalCapítulo 4. PayasoCapítulo 5. Nada más que decir, graciasCapítulo 6. Respeta, imbécilCapítulo 7. KarmaCapítulo 8. #MalbertIsOverParty1 113316385121141167203
ÍNDICE
Page 8 of 226
background image
background image
Page 9 of 226
background image
11PRESENTACIÓN HOLA, XOXO: Antes de nada, si has decidido empezara leereste libro, debo decirte que eres un serhumano maravilloso que destaca porsu buen gusto. Sí lo digo.Yo soyMalbert, una persona intensa, porculera yque suele sacara la gente de quicio. Fíjate el nivel, que he sido más de cuatro veces trending topic nacional porsacarde sus casillas a multitud de perso-nas. En mi vida diaria solo me soportan las de mi chupipandi; una de ellas fue mi novia, la Maite la del barrio. Ella es lesbiana, no sé cómo tomármelo. Pero como solo tengo cuatro amigas yme gustaría con-servarlas, decidí compartirmis pensamientos en redes sociales para soltar toda la mierda que pasa por mi cabeza.Aparte de tocarlos cojones profesionalmente, también invierto mi tiempo en crearcontenido en internet hablando sin tapujos. Me gusta hacerlo mismo que haces tú con tus amigas sin que nadie os vea: criticar. La única diferencia es que yo lo hago ante miles de personas, pero el fin es el mismo. Precisamente poreso a mucha gente no le gusta lo que digo, o la forma en que me expreso, ytransforman su gusto de mierda en odio hacia mí.Ponerse delante de una cámara, en una ventana tan grande como es internet, supone enfrentarse a muchas cosas. No creáis que es fá-cil vercomo cientos de personas te insultan, te amenazan e incluso te desean la muerte a diario. Me han querido hacermucho daño, yaunque algunas veces lo han logrado, yo he conseguido algo mejor: amartodo ese odio yconvertirlo en mi profesión. Hoyen día, puedo
Page 10 of 226
12decirque trabajo de lo que me gusta gracias a serodiado, ¡ya trabajarmucho! Que nadie me ha regalado nada. Ala gente no le gustan las personas valientes yque pese a serdiferentes se muestran orgullosas de serlo, poreso muchas veces las rechazan pormiedo. Yo nunca tuve miedo a defenderquien soyymis pensamientos. Tengo el coño muygordo.En este libro vas a encontrarmuchas historias cargadas de ansie-dad, dolorysecretos, esa cara oculta que haydetrás de las redes so-ciales de alguien a quien señalan constantemente. Aunque toda his-toria siempre tiene un final feliz. O no. Igual me he muerto yestás leyendo mis memorias. No, hombre, que es broma. Estoyvivo. Bueno, a fecha de hoy, no sé cuándo vas a estarleyendo este libro. Lo que te quería decir, coño, es que en todas estas historias hayuna lección que necesitaba aprender, aunque fuese a base de insultos yamenazas. Quizás no hayan sido las mejores formas de aprenderciertas lecciones que la vida te quiere dar, pero mi situación tampoco me colocaba en un lugarcomún. Y, gracias a todas esas experiencias, hoysoyquien soy. Si quieres, aposenta el toto en tu sofá cochambroso yte invito a que sigas leyendo.
Page 11 of 226
background image
background image
13itsmalbertCapítulo 1
C
a
r
a d
e
m
a
l
fo
l
l
a
d
o
Page 12 of 226
background image
14Año 2017: la Potra llevaba un año ymedio haciendo un vídeo semanal para YouTube, más concretamente, vídeos de mierda. Esto… cómo de-cirlo… RIDÍCULO sería la palabra. Si yo ahora mismo tirase el tiempo hacia atrás ypudiese volvera esa época, me aplaudiría, pero con una silla yen la cara. No merecía menos. ¡Che! Pisa el freno, Madaleno, que te veo venir. No te pongas a buscarmis vídeos antiguos pormi canal porque están todos en oculto. Aisss, casi. Aversi te piensas tú que me va a hacergracia tenervídeos públicos en los que intentaba sergra-cioso de una forma más forzada que la Peloponyteniendo dignidad. Cuando vi que el canal empezaba a tenermás repercusión social me vi obligado a poneren oculto mis primeros vídeos para mantenerla poca dignidad que me quedaba. En aquel entonces creaba grandes piezas audiovisuales dignas de estudio porCuarto Milenio. Intentaba hacerreírcon monólogos sobre temas superinnovadores yjamás vis-tos en la comedia, como porejemplo: «Qué duro es hacerdieta», «Mis propósitos para Año Nuevo», «El horóscopo», «Miedos irracionales»… ¿Alguien podría darme el premio al creadorde contenido más origi-nal? Pregunto. O mejoral más ridículo, en ese gano fijo. Me hubiesen pegado un tiro entre ceja yceja, que quizás me lo merecía más. ¡PorDios! Mi canal era la cumbre del humoral nivel de los chistes de Bertín Osborne yArévalo. Además, eran vídeos que solo les hacían gracia a mi madre ya mis cuatro amigas de la chupipandi, que lo entiendo, son las únicas que me soportan hoyen día, también lo entiendo. Yaun así, algunas veces me aseguraban habervisto todos mis vídeos ycuando les preguntaba que cuál había sido la parte del vídeo que más les ha-bía gustado me decían: «La del medio es buenísima». Vamos, que no habían visto una mierda. Gracias, majas.
Page 13 of 226
background image
15Ni Netflix es capaz de ofrecerte contenido de esta calidad. «Uf, qué duro es hacerdieta, qué mal lo pasamos», decía. SPOILER: no he hechouna en mi puta vida. Es que encima de ridículo, era falso. Bueno, tam-poco se aleja mucho de las influencers actuales. Pero, quizás, lo que no me voya perdonarnunca no es lo que publicaba, sino algo que supera los límites del mal gusto: mi colorde piel. No era consciente de que si me ponía frente a la sede de Ciudadanos no se me iba a diferenciar. ¡QUE ERAPUTONARANJA! Que encima yo me veía ydecía: «Buah, qué morenazo estás hecho, Malbert. Eres un chulo playa, precioso. Los maromos no van a pararde acercarse a ti». Sí, claro que se iban a acer-car, pero para pegarme dos hostias. ¿Cómo tenía el valorde salira la calle así, sin una bolsa en la cabeza? En aquellos vídeos mi piel tenía un colorentre naranja butano ynaranja mierda. Efectivamente, daba asco, nada nuevo. Vamos, que parecía el cuerpo en descomposición de una guiri con anorexia en Salou.Que porsi fuese poco, aparte de tomarel sol a diario cual lagar-tija sudando en la terraza de mi casa, me echaba unas toallitas que te «bronceaban» la piel, supernaturales, que te dejaban un olorentre lejía ysalfumán mazo rico. En el sobre de las toallitas ponía: «Dale un colordorado a tu bronceado». Dorado mis cojones, que soyuna puta RESPÉTATE, NO HAGAS COMO YO.Propósitos_Cumplidos.jpgNo_Más_Dietas.jpg
Page 14 of 226
background image
16www.youtube.comzanahoria. Eso sí, también te tenías que olvidarde sudar—algo muyfácil en verano— porque si no el sudorte dejaba unos chorretones portodos lados que parecías una figura de barro derritiéndose bajo el sol. Sí que es cierto que mis amigas me decían que parase, pero no, ella cabezona que quería sermorena, rozando el perfil de concursante de Jersey Shore. Era un puto melanoma andante.Mi contenido tenía una media de mil visitas porvídeo; demasiadas me parecen para la montaña de estiércol que era mi canal. Más tarde empecé a comentaryanalizarlas canciones de Eurovisión, un festival del que desde pequeño he sido muyfan, yalcancé mis primeros diez mil suscriptores. Me metía con todo dios. Lo destripaba absolutamen-te todo, me lo podía permitircomo buen crítico musical que soygra-cias a mi carrera de diez años en el conservatorio de la vida, ysi a eso le sumamos mi gran criterio de mierda, matrícula de honor. Sí, hablaba sin saber, ¿yqué? ¿Aquién le iba a importarla opinión de un pringado de barrio? O al menos eso era lo que yo pensaba en aquellos tiem-pos. Soyun chico de pueblo que vive alejado del centro de la ciudad, un cotilla ycriticón de naturaleza, como buen ciudadano de pueblo Sí, este ser de color ladrillo de obra soy yo. Normal que me insultasen, yo también lo haría.
Page 15 of 226
17que mantiene todos los chismorreos al día ycuya única finalidad es sacarla cabeza porla ventana para versi ha pasado algo en la calle ycomentarlo con la vecina. Así que no tenía muchas esperanzas en eso de triunfaren redes sociales. Evidentemente, quería llegarlo más lejos posible, pero esperanzas, cero. La gente que entonces estaba en lo más alto era gente de un estatus social quizás más elevado que el mío, con vidas más interesantes que la mía, de ciudad…, perfiles muyalejados de lo que yo soy. Aun así, yo seguí confiando en hacerlo que me gustaba yme divertía. Lo podía combinarperfectamente con mi trabajo, que era lo único que me aportaba unos ingresos fijos, ymientras tanto podía disfrutarde mi hobby, que era montarshows y entretener. Mis vídeos no tenían la misma repercusión que en la actualidad. Ahora subo un vídeo de una reviewde la gala de Operación Triunfo yen menos de veinticuatro horas ya acumula casi medio millón de visitas… antes esto no podía ni pensarlo. Poreso, al tenerpocas visi-tas me permitía soltarbarbaridades sin filtro sobre los cantantes de Eurovisión ycagarme en su gran talento inexistente. Aver, que no es que yo ahora no me cague en nadie ni me meta con ningún cantante, pero quizás un poco menos, bueno, en verdad no, sigo igual. Estaba tratando de quedarbien yhacerme una persona nueva yreformada, pero no. Bicho malo nunca muere.Fue en esa época cuando llegó mi primera discusión en redes so-ciales, en la que me sentí objeto de burla, de insultos, en la que hicie-ron que quisiese cerrarmi canal de YouTube ymis cuentas en redes sociales yme provocaron un ataque de ansiedad. Recibí mi propia medicina.Twitteres conocido como una red social donde todo el mundo suelta barbaridades a niveles extremos yno pasa nada. Pero barbari-dades mucho más fuertes de lo que yo podía deciren mis vídeos. Allí todo está permitido. Una red social donde todo el mundo habla sin saberyda su opinión sin que nadie se la haya pedido, vamos, lo que viene haciendo Chayo Mohedano con su música, o yo mismo con mis vídeos. ¡Pero eso último ahora no importa!En aquel entonces, yo consumía bastante YouTube yconocía de vista un canal de dos maricas malas que hablaban de música, pero
Page 16 of 226
background image
18malas malas eh, que me caían como el orto. Entonces ¿para qué las veías, Malbert? Pues para insultara alguien delante de la pantalla del ordenador. Me siento bien observando la vergüenza ajena que dan las personas. Eran dos tontas que iban de críticos musicales expertos sol-tando perlas como esta: «Llega un momento en la canción, en el es-tribillo, en el puente, que torna esos elementos del vaporware yde los sonidos del videojuego Sonicyse funde con ese funky». JAJAJAJAJA. Me tengo que reírde su nivel de ridiculez, el vaporwave, decían las pe-tardas, ahora ellas son vendedoras de vaporettos, pues seguro que les iría mejor. Yo al menos trataba siempre de hablarcomo consumidorde música, de si me gustaba o no, pero jamás iba de profesional o exper-to musical intentando colaren cada frase cincuenta palabras técnicas para demostrarla de conocimientos que tenía. Yo experto musical, ¿de qué? Experto en meterme con la gente, eso sí. Evidentemente, no los voya mencionarpara no darles protagonismo,bastante hago dejándolos saliren el próximo premio Nobel de Literatu-ra, este libro (porsi no quedaba claro). Pues estos dos pintamonas ibande licenciadas en conservatorio analizando la música actual de maneratécnica. Aver, chica, no me vengas ahora de experta musical de gusto ex-quisito porque eres una marica de Estepona que se ha criado escuchandoKing África. Que la banda sonora de tu vida es «Paquito el chocolatero». Pues una de estas dos maricas citó mi canal de una forma muyiró-nica ydespectiva para lanzarme una pullita, shade, como lo llamaban ellos, que son muymodernos ymuyloquitos. Ycomo la Potra nunca ha sabido estarse calladita, reuní todo el asco que les tenía ydecidí contestar con más veneno que una pitón en celo:¡PATAPAM! La Potra lanzando dardos.Pues pa qué dije eso… Ese tuit fue el desencadenante de un mo-ñeo que ni los de Aramís Fuster con Belén Esteban en el Deluxe.Después de lanzar ese tuit tan amable y pacificador, las dos tontas empezaron a atacarme con frases como:@ItsMalbert:Ya me jodería creerme crítico de música, que todo el mundo se ría de mí y que encima me cierren el canal por patética.
Page 17 of 226
background image
19¿Perdona? ¿PEEERDONA? ¿Barriobajera yo? Pues sí, lo reconoz-co yme encanta serlo. Prefiero seruna barriobajera que irde fisna yeducada cuando realmente eres más choni yvulgarque un Seat Ibiza amarillo con tapicería de leopardo. Pero aun así, no se cansaban las so pesadas, estaban muyentrenadas en esto de moñeos virtuales. Yo era un novato en todo esto. Para que me entendáis, ellas eran la Amaia de los moñeos y yo Juan Antonio, entendéis el nivel, ¿no?Aver, para estar«malfollado», te tienen que follar, mal, pero follar. Así que no es mi caso, más solo que la una, triste pero cierto.Mira, otra cosa no, pero boca grande tengo, yvocalizo hasta de-masiado. Poralgo me llaman «bocarrape», ya mucha honra, que esta boca ha hecho maravillas. No me hagáis contarlas que entonces me ponen el libro al lado de los de Olvido Hormigos. No entiendo porqué me decían eso si aún no les conocía en perso-na y no había tenido la oportunidad de olerlos. Ya todo esto se fueron sumando sus seguidores para atacarme e insultarme con vejaciones bastante desafortunadas: «Con gays así me considero homófobo», «Este chico me da sida», «Qué sed de fama tie-A las barriobajeras hay que darles su medicina.A ver si gana 4 suscriptores y se le quita esa cara de malfollado. Que no se le quita ni con volver a nacer.Ahora entiendo esa cara de estreñido y de oler mierda. Que aprenda a vocalizar.
Page 18 of 226
background image
20ne», «Da asco de lo feo que es», me decían portan solo haberllamado ridículos a sus grandes ídolos. Yque muchas veces ni eran seguidores suyos, pero se metían conmigo yme insultaban con tal de añadirmás salseo al tema y dejar cuanto más en ridículo a alguien, mejor.Como en ese entonces yo no tenía los seguidores que tengo ahora, pues nadie me defendía. Yo solo ante tantos gilipollas no podía, me sentía acorralado. Cada vez se sumaba más gente a atacarme, cada vez había más retuits, la gente compartía los insultos hacia mí, daban «Me gusta» a menciones riéndose de mí… Porprimera vez, se esta- ban metiendo conmigo en masa. Pero esa era una batalla en la que no estaba dispuesto a perder. La Potra tiene el coño muygordo: si no tengo seguidores que me defiendan, me los invento. Tuve una bri-llante idea. Dicho yhecho. En menos de quince minutos, yen medio de toda la bronca, me abrí catorce cuentas falsas de Twitter, con sus respectivas fotos de gente random de Google, para hacerme pasarpormis fans, insultarles y soltarles perlas como: Entre todo el estrés de recibirdecenas de mofas, intentarmanejarlas catorce cuentas, pensarcatorce insultos, uno para cada cuenta fal-sa, mi cabeza iba a explotar. Pero claro, ante tanto insulto de mis falsosfans, que en realidad eran yo, necesitaba quedarbien ydisimular. Na-die podía sospecharla verdad. Bastante mal estaba quedando con todos los que me insultaban como para que supiesen la que estaba liando. Así que yo, desde mi cuenta oficial, para disimular, me respon-día a mis propias cuentas falsas: @ItsMalbert:Chicos por favor, calmaos, dejadles en paz que no tenemos que llegar a estos extremos ni rebajarnos a su nivel.«¡Falsos de mierda!», «La envidia paga», «¡Malbert es el mejor!», «¡Dejad de ladrar, perras!», «Sois dos feas con envidia a Malbert», «Me da diarrea solo de veros», «Dais asco».
Page 19 of 226
background image
21Y yo desde mis cuentas falsas seguía contestando:De esta forma me defendía a mí mismo desde mis catorce cuentas falsas sin que nadie se diese cuenta. Bueno, eso igual es un poco re-lativo. En verdad creo que me pillaron un poco. Leí que una de las dos mamarrachas citó un usuario de mis cuentas falsas ydijo: «¡Este perfil que nos está insultando es Malbert desde un perfil falso! Lo hemos pi-llado». Quizás había sido un poco descarado. Pero oye, ¿me ves preo-cupado? No. Lo bloqueé ya seguirinsultando, que tenía trece cuentas más. Yo seguía en mi mundo de yupi con mis cuentas falsas atacando a los dos pamplinas ydefendiéndome de mis propios ataques. ¿Era algo útil? Pues no mucho, pero yo al menos me quedaba tranquilo cagándome en ellos yen toda su estampa. Así soyyo, sencillo. Aver, que visto ahora así en frío… igual dices, ¿psicólogo? ¿Necesitas ayudi-ta? ¿Llamo a la psicóloga del Sálvame? Pues igual sí. Pero eso no es nada nuevo. Quizás hubiese sido más honesto pedira mi audiencia que me defendiese de los ataques de las dos mamarrachas ysus fans, pero es que mi audiencia tampoco es que estuviese muyporla labor. Que porestar, ni estaba. Porque no existía casi. Podría haberllamado a mi amiga la Maite la del barrio para que me defendiese, pero es que no sabe usarTwitter. Ytampoco tenía yo tiempo para ponerme a en-señarle, le dije que diese retuit a todo lo que yo publicaba yfin. Pero como sé que tú estás igual de loco/a que yo, yla Potra es un sertan fantástico ymaravilloso, voya darte unos consejos totalmente gratui-tos para que tú también puedas seruna persona tan increíble como yo. Aquí tienes estos tres pasos esenciales para convertirte en un espía profesional de los internets.«Ya lo sabemos, Malbert, pero es que contigo no se mete nadie y menos las lagartonas estas», «Malbert, no les contestes más, que son unos asquerosos», «No te pongas a su nivel», «No soportan que tengas esta personalidad tan brillante».
Page 20 of 226
background image
background image
CóMO CREERTE EL
CSI DESDE TU CASA
¿Necesitas saber quién es la nueva pareja de tu ex? Porque para nada eres una celosa, simplemente te gusta estar informada de qué pringada ha decidido estar con el gilipollas de tu ex. ¿Eres un puto amargado de mierda que no ha conseguido pasar página con su última ruptura? ¿O simplemente tienes una vida tan vacía que necesitas saber de las desgracias ajenas para sentirte menos desgraciada? Tengo la solución.Créate un mail aleatorio sin sentido alguno. Da igual el nombre, nadie lo va a ver. Incluso pued

Suscríbete para continuar leyendo y recibir nuestras novedades editoriales

¡Ya estás apuntado/a! Gracias.X

Añadido a tu lista de deseos