El libro que te simplifica la vida

Fragmento

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Si existiera una varita mágica para resolver los problemas que a diario nos complican la vida todos seríamos, sin duda, más felices y serenos. La mala noticia −¡ay!− es que hasta la fecha nadie ha sido capaz de inventar un artilugio semejante.

Con todo, existe también una buena noticia y es que a partir de hoy podremos contar con este libro, que contiene muchos trucos fáciles para solucionar los pequeños pero molestos inconvenientes que, de una forma u otra, nos dificultan la existencia y nos causan un estrés inútil. Así es como nace esta recopilación de 91 soluciones que han sido seleccionadas con un claro objetivo: demostrar lo fácil que es superar los pequeños obstáculos a los que solemos enfrentarnos a lo largo del día. De los consejos para niños a los remedios de la abuela, de las intuiciones domésticas a los trucos típicos del manitas, las 91 ideas se han estudiado y probado para comprobar que son de verdad útiles y eficaces. Además, se presentan acompañadas de fotografías y breves descripciones para mostrar hasta qué punto es fácil ponerlas en práctica. Cualquiera puede intentar aplicarlas sin necesidad de gastarse demasiado dinero ni tener conocimientos o habilidades especiales.

Lo que os contamos no tiene nada de sorprendente, pero ahí radica precisamente su belleza: ¡se trata de 91 soluciones muy sencillas, que se pueden realizar con lo que tenemos en casa, reciclando, reutilizando y agudizando el ingenio!

Porque este no pretende ser solo un manual para simplificar nuestra cotidianidad, sino una invitación a adoptar un estilo de vida que tenga siempre presentes estas cinco palabras: reutiliza, ahorra, reduce, repara, recicla.

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Un problema que se repite a menudo cuando debemos envolver un regalo es que el rollo de celo no tiene ni principio ni fin... El celo recién comprado suele tener una lengüeta que nos indica por dónde hay que empezar. Pero, apenas lo usáis, la lengüeta desaparece y en la siguiente ocasión os veis obligados a dar vueltas al rollo como locos buscando el cabo perdido. Por si fuera poco, cuando lo encontráis surge un nuevo problema: ¿en qué dirección hay que tirar de él? Para salir del apuro basta pegar un pequeño objeto en el celo después de haberlo utilizado: un palillo de dientes o un clip para documentos.

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También podéis doblar una punta de celo formando una lengüeta.

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Estáis en el trabajo o en el bar y os dais cuenta de que se os ha roto la cremallera. ¿Qué hacer? Tranquilos, no es una pregunta de un test psicológico, sino una de las situaciones un tanto embarazosas que todos hemos vivido alguna vez. Además, arreglar una cremallera rota es complicado, caro, y requiere unos conocimientos y unas capacidades de los que, por desgracia, muchos carecemos. Para llevar a cabo una intervención relámpago bastará que consigamos cerrarla. Necesitaremos un anillo de llavero de tamaño medio (más o menos como una moneda de cinco céntimos), que engancharemos al tirador metálico de la cremallera. A continuación bastará subirlo y enganchar el anillo al botón de los pantalones. ¡Habremos salvado un par de vaqueros, además de las apariencias!

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¿Habéis invitado a unos amigos a casa y queréis ofrecerles bebidas frescas, pero no tenéis una nevera a la altura de vuestra vida social? El problema se resuelve utilizando una pinza para documentos como tope: bastará colocar la primera fila de botellas en el estante más alto de la nevera y enganchar la pinza a la rejilla, a continuación deberéis poner el resto de las botellas encima formando una pirámide. ¡De esta manera optimizaréis el espacio de la nevera, aprovechando al máximo la altura de los estantes, y la velada será todo un éxito! Lo único a lo que debéis estar atentos es a enganchar con cuidado la pinza para no dañar la rejilla.

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No utilicéis pinzas para tender la ropa: ¡no sujetan bastante!

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