En 2017, el papa Francisco invitó a un médico y periodista argentino con quien lo unía una buena relación a desplegar sobre el Vaticano ese tema fascinante sobre el que venía investigando: la salud en la cumbre del poder. Para ello, le abrió las puertas del Archivo Secreto del Vaticano, 85 kilómetros de estantes donde descansan los papeles sobre la salud y la muerte de los papas de los últimos ocho siglos. Tras dos años de investigación, «La salud de los papas» (Sudamericana), ya un best seller en Argentina, recorre las intrigas y especulaciones alrededor de las historias clínicas de los pontífices del siglo XX, de la hipocondría de Pío XII y el disparatado doctor Galeazzi-Lisi a la siempre sospechosa muerte de Juan Pablo I y la leyenda del envenenamiento de Pío XI. Pero, además, el propio Francisco ofrece un testimonio irrepetible: por primera vez, un papa que habla de forma abierta y clara sobre sus enfermedades y su salud física y psíquica. A continuación, «Lengua» reproduce apenas unos fragmentos de esa jugosa hora y cuarto en la que habla de la dolencia que casi le cuesta el papado, las angustias, los pecados, la muerte, el dolor y —argentino al fin— el psicoanálisis.