Hemos recibido un mensaje extraterrestre

Jorge Nicolás-Álvarez (@fugastronautica)
Jorge Nicolás-Álvarez (@fugastronautica)

Fragmento

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Prólogo

Desde que tengo uso de razón, el firmamento ha sido para mí un lienzo de infinitas posibilidades, un vasto océano de estrellas repleto de sueños y misterios. Si me conoces o alguna vez has oído algo de mí, sabrás que soy un entusiasta del espacio y un escéptico incurable, que se encuentra fascinado, y a la vez confundido, por la inmensidad que nos rodea. Este libro no es un testimonio de certezas, sino un viaje a través de las posibilidades de la imaginación y, desde luego, de la ciencia.

La probabilidad de que haya vida extraterrestre y el potencial de un contacto con nosotros aquí en la Tierra es un tema que ha cautivado la imaginación de muchos, yo el primero. Desde pequeño, recuerdo mirar hacia el cielo nocturno, preguntándome si en algún lugar, en algún rincón lejano del universo, habría alguien o algo mirando hacia su propio cielo y preguntándose lo mismo sobre nosotros. Esta curiosidad infantil se ha transformado en una búsqueda apasionada de respuestas, alimentada tanto por la ciencia como por la ficción.

En este libro, Jorge explora las diferentes facetas de esta apasionante cuestión. Desde las últimas teorías científicas sobre la existencia de vida más allá de nuestro planeta, hasta los relatos de encuentros cercanos y avistamientos de objetos no identificados, este es un compendio de posibilidades, hipótesis y, sobre todo, preguntas (por desgracia) sin respuesta.

Como incrédulo y desconfiado por naturaleza, me esfuerzo por mantener un equilibrio entre la apertura de mente y el pensamiento crítico. En estas páginas se examinarán las evidencias, desmenuzaran los mitos y nos cuestionaremos, de manera lo más objetiva posible, cuán plausible es realmente el encuentro con seres de otros mundos. ¿Estamos solos en el universo? ¿O es la vida, en sus múltiples formas, una constante universal?

La búsqueda de vida extraterrestre no es solo una cuestión científica; es también una indagación filosófica y existencial. Nos obliga a mirar más allá de nuestro pequeño rincón del cosmos y a reflexionar sobre nuestra posición en el vasto tapiz del universo. En este libro no vamos a encontrar respuestas definitivas, sino, más bien, se nos ofrecerá un conjunto de herramientas que nos permitirán analizar de forma serena la búsqueda de vecinos de este maravilloso, aunque a veces terrorífico, barrio nuestro, llamado universo.

Así que os invito a acompañarme en este viaje capitaneado por el comandante Jorge Nicolás-Álvarez, un viaje de exploración y descubrimiento, de escepticismo y asombro, mientras buscamos juntos entender uno de los mayores misterios de nuestra existencia: ¿Estamos solos en el universo o somos parte de una comunidad cósmica mucho más grande y maravillosa?

Eso sí, solo pido una cosa a los posibles extraterrestres, y es que, si vienen a vernos, me dejen despedirme de los míos. Porque mucho me temo que sus intenciones serían de todo menos buenas.

JORDI WILD

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Introducción

Me encantaría sentarme a charlar con todas las personas que habéis abierto este libro. Primero, os haría muchísimas preguntas: ¿Qué es lo que más curiosidad os despierta? ¿Qué respuestas esperáis encontrar? ¿Por qué creéis que la búsqueda de vida extraterrestre nos interesa tanto?

Luego, os contaría las razones por las que he escrito este libro. Si te identificas con alguna de ellas, estoy seguro de que te va a encantar:

1. Es un manual para tener conversaciones trascendentales. Aunque solo leas un capítulo, da igual cuál, serás capaz de entender y hablar con rigor sobre temas tan interesantes como la posibilidad de que haya vida en Marte, cómo se buscan civilizaciones inteligentes y las consecuencias que tendría recibir un mensaje alienígena. Al final de cada capítulo hay un breve resumen con las ideas más importantes y unas cuantas preguntas abiertas para que reflexiones sobre ellas por tu cuenta, lo hables con tu familia y amigos, o las uses para romper el hielo en tu próxima cita de Tinder.

2. La búsqueda de vida extraterrestre es un trabajo serio. Solemos relacionar a los extraterrestres con la ciencia ficción y al personaje que se dedica a escuchar mensajes que vienen desde el cielo se le caracteriza como un friki. No tengo nada en contra de estos estereotipos, al contrario, me hacen un montón de gracia. Además, las obras de ciencia ficción nos sirven de inspiración a los que nos dedicamos a la ciencia y la tecnología. Leyendo este libro verás la cantidad de personas que se dedican a la búsqueda de vida extraterrestre con seriedad, ya sea estudiando condiciones extremas en la Tierra, haciendo aterrizar naves en Marte o enviando mensajes de radio hacia el resto del universo.

3. Estoy harto de los charlatanes. Por desgracia, la mayoría de quienes hablan de extraterrestres en la vida real, más allá de la ciencia ficción, lo hacen desde un punto de vista muy poco riguroso. Seguro que has visto a varios por la tele e internet. ¡Muchos hasta han escrito libros! Hablar de abducciones, ovnis y contactos alienígenas es tremendamente interesante, aunque no aporta nada si el único objetivo que se persigue es llamar la atención. Es normal que el tema se aborde con mucha especulación e incertidumbre, y en este libro lo haremos también, aunque desde un punto de vista científico y técnico. Vamos a hablar de hipótesis sobre la base del conocimiento que ya tenemos, como la vida que hay en la Tierra, pero no descartaremos que puedan existir formas de vida desconocidas que no tengan nada que ver. Vamos a ver cuáles son los pasos que tienen que seguir la ciencia y el desarrollo tecnológico para demostrar que no estamos solos en el universo.

Este libro está dividido en seis partes, cada una de ellas con varios capítulos. Estas partes siguen un orden porque es lo que se espera cuando escribes un libro: cuentan una historia desde la perspectiva de alguien que se pregunta por primera vez si hay vida más allá de nuestro planeta y las cuestiones que debe plantearse hasta resolver el misterio. Este orden es simplemente una propuesta, no es necesario que lo sigas. No necesitas haber leído un capítulo para entender el siguiente, los entenderás todos a la perfección por separado. Si algo se explica con más detalle en otro capítulo, te lo diré para que le eches un vistazo si te apetece. Así que puedes seguir el orden que más te convenga y empezar por el punto que te despierte más curiosidad.

Espero que esta lectura te sirva para reflexionar y plantear debates interesantes. Que la disfrutes.

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PRIMERA PARTE

¿ES POSIBLE QUE HAYA VIDA

EXTRATERRESTRE?

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1

El origen de la vida en la Tierra

Cuando piensas en un extraterrestre, ¿qué es lo primero que te viene a la mente? ¿Un insecto con patas y antenas, como en la película Starship Troopers? ¿O seres gelatinosos, sin esqueleto, que se mueven de manera fluida? ¿Tal vez cuando piensas en ellos te los imaginas como seres humanoides, igual que ET en la película de Steven Spielberg? ¿Puede que simplemente pienses en ellos como microorganismos, es decir, seres más primitivos como las bacterias, los virus, los hongos o las algas?

La verdad es que los extraterrestres podrían adoptar aspectos muy diferentes dependiendo de las condiciones de su planeta natal y de cómo hayan evolucionado a lo largo del tiempo.

Ahora que ya los tienes en la cabeza (y ojalá que no como el de Alien), te planteo otra pregunta: si existen los extraterrestres, ¿crees que se habrán formado de la misma manera en que surgimos nosotros, los seres humanos? Para poder dar respuesta a este interrogante (y a muchos otros, porque este libro está repleto de dudas y, espero, de muchas más respuestas), tenemos que ir al principio de nuestra historia. ¿Cuál es el origen de la vida en la Tierra? ¿Cómo evolucionó durante millones de años hasta llegar a lo que somos tú y yo hoy en día? Entender las condiciones que permitieron que floreciera la vida en la Tierra nos permite centrar la búsqueda de vida extraterrestre en aquellas zonas del universo en las que se repliquen estas condiciones. Es ahí donde la probabilidad de encontrar vida parecida a la nuestra será más alta.

La verdad es que los extraterrestres podrían adoptar aspectos muy diferentes, dependiendo de las condiciones de su planeta natal y de cómo hayan evolucionado a lo largo del tiempo. Hoy en día, gracias a la inteligencia artificial generativa, esa que crea imágenes a partir de palabras, podemos dar vida a los alienígenas que cada uno imaginamos en nuestra mente de forma diferente. Yo mismo lo he probado y el resultado me ha servido para comprender la diversidad de formas de vida que podrían existir en el universo. ¡Te animo a que lo pruebes!

¿Cuándo surgió la vida en la Tierra?

El origen de la Tierra se remonta unos 4.500 millones de años en el tiempo, poco después de la formación del sistema solar. Esto se sabe porque se ha medido la edad de las rocas más antiguas de la Tierra, de los meteoritos que han llegado desde el espacio y de las rocas que los astronautas de la misión Apolo 11 trajeron de la Luna. Pero ¿cómo puede calcularse la edad de una roca? Mediante una técnica llamada «datación radiométrica».

La Tierra y Venus son planetas muy parecidos, prácticamente hermanos, si bien los diferentes acontecimientos a los que se han enfrentado (deshielos, cambio climático...) han hecho que evolucionen de manera muy diferente a lo largo de los años, hasta el punto de que la Tierra alberga vida y Venus, que sepamos, no. Durante sus primeros millones de años de existencia, nuestro planeta recibió el impacto de asteroides y otros objetos celestes. De hecho, una teoría muy aceptada explica que la Luna se formó a partir de una gran colisión entre la Tierra primitiva y un objeto un poco más grande que Marte llamado «Theia». Esto encaja con las mediciones que confirman que el planeta Tierra y las rocas del satélite tienen la misma edad.

Al principio, la temperatura de nuestro planeta era tan alta que el agua de la superficie terrestre no era líquida, sino gaseosa, lo que hacía imposible la existencia de vida. La primera forma de vida pudo haber surgido cuando el bombardeo de asteroides cesó y la temperatura bajó lo suficiente como para que el agua se condensara y formara océanos, entre 4.000 y 4.400 millones de años atrás.

Al cabo de un tiempo, hace unos 3.900 millones de años, un segundo bombardeo de asteroides volvió a azotar nuestro planeta y a impactar contra la superficie terrestre. Después, la Tierra presentaba las condiciones adecuadas para albergar vida y permitir una evolución sostenible de la misma.

De todas maneras, todo lo que te cuento en estas líneas son solo hipótesis que no han sido aún confirmadas porque no se han encontrado pruebas de formas de vida tan antiguas que las justifiquen.

Datación radiométrica

La datación radiométrica es un método que determina la edad de rocas, minerales, meteoritos y otros objetos del sistema solar a partir de la descomposición de sus elementos radiactivos. Estos se descomponen a una velocidad constante, conocida como «vida media». La vida media es el tiempo que tarda la mitad de los átomos de un elemento radiactivo en desintegrarse en otro elemento más estable. Estos elementos más estables, que, como vemos, resultan de la descomposición de un elemento radiactivo, se llaman «productos de descomposición».

Al medir la cantidad de los elementos radiactivos presentes en una roca y la cantidad de productos de descomposición, se puede calcular cuánto tiempo ha pasado desde que la roca se formó.

Los fósiles de la vida más antigua

Unos fósiles descubiertos en Australia de alrededor de 3.500 millones de años son los primeros indicios de vida en la Tierra que se han encontrado. Estos fósiles presentan estructuras llamadas «estromatolitos», que se formaron por el crecimiento de capas de microbios unicelulares como las cianobacterias.

Cabe destacar que las bacterias son una forma de vida relativamente compleja y que es muy probable que el origen de formas de vida más simples ocurriera mucho antes que las de los fósiles encontrados. Sin embargo, es difícil (o imposible) saber con precisión cuándo comenzó la vida en la Tierra, ya que no se han encontrado fósiles anteriores a los 3.500 millones de años.

¿Qué es la vida?

Hemos dicho que hay formas de vida más simples que las bacterias, pero ¿cuánto más simples pueden ser? La unidad más pequeña y básica de la vida es la célula. Las células son los bloques de construcción fundamentales de todos los organismos vivos, y para entender el origen de la vida hay que entender de qué están formadas las células.

Los bloques de construcción de todas las formas de vida están hechos de las mismas piezas. Lo que diferencia a un organismo de otro es la cantidad de piezas que tiene y cómo estas se vinculan entre ellas. Las piezas más básicas son los elementos, sustancias puras que están compuestas por un solo tipo de átomos. Es decir, un elemento es un ladrillo que no se puede dividir en partes más pequeñas. Con estos ladrillos se pueden construir otros bloques un poco más complejos: las moléculas, compuestas por dos o más átomos. Estas, a su vez, pueden combinarse y dar lugar al bloque de construcción fundamental para la vida: las células.

El elemento principal de la vida es el carbono. Cuando este se combina con otros elementos de la naturaleza como el oxígeno, el hidrógeno, el nitrógeno, el azufre o el fósforo, da lugar a las cuatro moléculas principales que forman las células de los seres vivos: los azúcares, los ácidos grasos, los aminoácidos y los nucleótidos. Estas cuatro moléculas son, literalmente, la base de la vida.

Las moléculas responsables de hacer las funciones que mantienen a un organismo con vida, las «moléculas orgánicas», se encuentran en todas las células vivas. Sin embargo, no todas las moléculas orgánicas tienen una relación directa con la vida. Los combustibles fósiles, como el petróleo o el gas natural, están formados por moléculas orgánicas, pero no están vivos. Sí que están relacionados de manera indirecta, ya que se han formado a partir de materia orgánica, como restos de plantas y animales que se han acumulado durante millones de años.

En cambio, las moléculas inorgánicas, como el agua, el oxígeno o el dióxido de carbono, tienen gran importancia para la vida, aunque no son tan complejas como para hacer las funciones biológicas.

¿Cómo surgió la vida?

El paso de moléculas inorgánicas a orgánicas fue un momento crucial en la historia de nuestro planeta porque permitió que se formaran los bloques de construcción de las primeras células vivas. Estas células fueron las precursoras de todas las formas de vida que existen en la actualidad, desde las bacterias hasta los seres humanos.

Entre la formación de las moléculas orgánicas simples, denominadas «monómeros», y la aparición de las primeras células, hay un paso intermedio. Los monómeros se combinan entre ellos para crear polímeros, como el ADN o las proteínas, que son moléculas más grandes y complejas, fundamentales para formar las células y, por tanto, la vida. Hoy en día sabemos que los polímeros se generan gracias a las enzimas, que también son polímeros. Así que nos encontramos ante una pregunta cuya respuesta se antoja complicada: ¿qué fue primero, las enzimas o los polímeros?

Entender el origen de la vida en nuestro planeta se puede simpl

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