«Si le gusta hacer ejercicio, le gustará este libro.
Si detesta hacer ejercicio, le encantará este libro.»
ANÓNIMO
¿Cuánto peso perdemos durante la actividad sexual? Si bien en la literatura dietética abundan las tablas y los libros que explican la cantidad de calorías que quemamos al hacer jogging, jugar al tenis o practicar el golf, lo cierto es que apenas disponemos de información similar relativa a la actividad sexual. No obstante, una encuesta aleatoria realizada entre doscientos seis millones de estadounidenses revela que el noventa y ocho por ciento de ellos consagra más tiempo y esfuerzos al sexo que al jogging, al tenis o al golf, de modo que consideramos llegado el momento de escribir un libro que explique las razones de ello.
Hasta la fecha, los intentos realizados para determinar la pérdida de peso durante la actividad sexual han resultado un fracaso, probablemente a causa de la ignorancia de los investigadores y la poco acertada selección de sujetos. Por ejemplo, un experimento destinado a determinar las calorías que se queman durante los juegos previos quedó interrumpido bruscamente cuando ambos participantes se quedaron dormidos; su falta de interés era atribuible a la diferencia de edad existente entre ellos, cifrada en cincuenta y seis años. Otro experimento fallido, un intento de demostrar que la actividad sexual regular (un mínimo de 72,4 veces por semana) podía estrechar la cintura y mejorar la técnica tenística, fracasó el cuarto día del experimento porque ambos participantes, ya maltrechos, perdieron el juicio. Por consiguiente, la ausencia de datos fiables impedía al ciudadano medio calcular la pérdida de peso que se produce al quitarse la ropa, manosearse con torpeza o intentar alcanzar un orgasmo verdaderamente satisfactorio en una tienda de campaña sin calefacción.
Unas pocas excepciones aparte, el sexo se considera la forma menos aburrida y más placentera de ejercicio físico, por no mencionar la más económica. De hecho, aquellos que se abandonan a él no tienen más que palabras de elogio para los increíbles beneficios que proporciona, y las vigorosas exclamaciones de apoyo tales como «Me gusta», «Es agradable» o «Es mejor que ir andando en mocasines hasta Uruguay» son de uso frecuente. Por supuesto, los ejercicios estándar ayudan a perder peso de forma eficaz, pero roban bastante tiempo. Una hora de jogging, por ejemplo, tan solo quema seiscientas calorías; una hora de natación, quinientas (más si uno permanece bajo el agua), y dos horas de minigolf, tan solo setenta y una. En cambio, fingir un orgasmo de forma convincente puede llegar a quemar ciento sesenta calorías en tan solo diecinueve segundos, y eso sin contar la fase de calentamiento. Añada a ello otras veinte calorías por evitar la mancha húmeda y treinta por ir a buscar una toalla, y comprobará que los beneficios de la actividad sexual son inconmensurables; todo lo que hacemos quema calorías, y dos horas de actividad sexual entusiasta pueden quemar sin ningún problema el equivalente a un bocadillo de pastrami, una ración de tarta de nueces pacanas, dos bolas de helado y esa celulitis desbocada de la parte superior de sus muslos. Por tanto, si consideramos la actividad sexual en relación a las calorías que quemamos, podemos calcular cuánto peso perdemos, teniendo en cuenta que por cada tres mil quinientas calorías adelgazamos alrededor de medio kilo. Por supuesto, a mayor actividad, mayor pérdida de peso.
En este manual hemos intentando cubrir todos los aspectos concebibles del sexo, a fin de ofrecerle una visión general de las drásticas repercusiones que la actividad sexual crónica tiene no solo en el cuerpo, sino también en la mente. Aunque hemos empleado los métodos científicos más modernos para garantizar la precisión, los problemas a los que nos hemos enfrentado han sido, por expresarlo de un modo suave, profundos. Así, por ejemplo, las calorías que se queman intentado encontrar una postura más cómoda variarán en gran medida dependiendo de si uno está cómodamente instalado en una cama de matrimonio o escabechado en el asiento posterior de un sedán japonés. Además, pese a las maravillas de la era electrónica, la labor de traducir reacciones emocionales tales como la ira, la decepción, el herpes o la angustia en calorías quemadas ha resultado tan ardua que nos hemos visto obligados a conformarnos con cuidadosas aproximaciones. Por último, en el calor de la pasión, a pesar de que los electrodos no hacían más que desprenderse una y otra vez, los frenéticos participantes se negaban a detenerse, por lo que tuvimos que ajustar nuestras cifras en consecuencia.
Por tanto, sugerimos emplear este libro como una guía informal en lugar de como un manual estricto, realizar los ajustes calóricos necesarios según su constitución y temperamento, así como de acuerdo con su forma de entregarse al sexo y si tiene pareja o no. Una vez alcanzados el peso y la estatura ideales, puede continuar con su actividad sexual sin preocuparse de efectos secundarios adversos tales como la melancolía o la delgadez extrema.
Tal vez la mejor forma de ilustrar la capacidad de la actividad sexual de ejercer influencia sobre la pérdida de peso sea el hecho de que una hora de intenso toqueteo, incluyendo las fases de retorcerse, serpentear y gemir pidiendo más, pueden quemar fácilmente el equivalente a cinco tragos de crema de menta o una ración doble de tarta de cumpleaños. Para otros ejemplos, recurra a la siguiente tabla.
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ACTIVIDAD SEXUAL |
QUEMA |
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1 hora de juegos previos intensos (114 respiraciones por minuto) o 18 minutos de penetración |
1 ración (grande) de pastel de chocolate |
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26 minutos de penetración ininterrumpida más un orgasmo de 9 minutos o equivalente |
2 raciones de pizza con doble queso, albóndigas y champiñones |
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Manosear o hacer cosquillas a la pareja durante 16 minutos |
9 piruletas |
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53 minutos de besos con lengua o 25 minutos de juego previo normal o 6 minutos de juego previo anormal |
1 hamburguesa con queso y una porción de kétchup |
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2 horas de sadomasoquismo o 47 minutos de azotes con un látigo de peso mediano |
2 botellas de cerveza, una ración grande de espaguetis y una tostada |
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7 minutos de sexo aural (cualquier cosa que guarde relación con el oído de la pareja) |
6 bombones (sin el papel de aluminio) |
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15 minutos de sexo oral |
11 uvas |
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52 minutos de masaje en la espalda de la pareja o 10 minutos de masaje en la propia espalda |
1 pincho de quiche Lorraine de cangrejo y 1 vaso de vino |
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1 hora de reanimación estómago a estómago |
1 ración de crema de chocolate (generosa) |
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62 minutos persiguiendo a la pareja por la habitación a trote mediano, o 2 horas de batalla de almohadas con almohadas de 10 kilos |
½ litro de helado |
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1 estornudo |
12 brotes de soja (con sal) |
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14 minutos de arrumacos |
Mousse de chocolate: ración tacaña |
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Penetración en un mínimo de 4 posturas distintas en el espacio de 6 minutos |
Mousse de chocolate: ración enorme |
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31 minutos de juegos previos en la posición del loto |
2 pastas cárnicas con arroz salvaje y budín |
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24 minutos de sexo oral mutuo satisfactorio en una piscina |
1 ración grande de tarta de queso |
El camino hacia el sexo perfecto empieza con la perfección de la propia persona. Además de demostrar cuánto peso pierde mientras se prepara para su pareja, este capítulo está diseñado para ayudarle a asegurarse de que se encuentra preparado física y mentalmente incluso para la actividad sexual más dura. A fin de orientarle, hemos confeccionado una lista de preguntas que la gente se formula con frecuencia acerca del acto sexual. Utilice la información que le ofrecemos en las páginas siguientes para resolver cualquier problema.
• ¿Soy lo suficientemente fuerte?
• ¿Dudo de mi capacidad de satisfacer?
• ¿Me late el corazón con solo atusar las almohadas?
• ¿Estoy satisfecho con mis bíceps? ¿Mis tríceps? ¿Mis cuádriceps? ¿Mi visión?
• ¿Puedo llevar a mi pareja en volandas hasta el dormitorio sin hacer el ridículo?
• ¿Cómo tengo el cutis?
• ¿Están todos los granos bien camuflados?
• ¿Tengo las uñas presentables? ¿Tengo los dedos de los pies bien alineados?
• ¿Están causándome angustia problemas intestinales?
• ¿Debo comer ahora o más tarde?
• ¿Debo tomarme un Valium?
• ¿De verdad tengo que pasar por esto?
• ¿Lo pasaré bien?
• ¿Tendrá algún significado?
• Si tiene algún significado, ¿lo pasaré bien de todos modos?
PREPARACIÓN FÍSICA
«Una mente sana en un cuerpo obeso resbala.»
M. TITO FARTSEK, doctor en filosofía
Durante la actividad sexual, nuestros cuerpos hacen o intentan hacer las cosas más mágicas y maravillosas. Agarramos, buscamos a tientas, nos deslizamos y retorcemos, alargamos los brazos y nos estiramos, tensamos los músculos y realizamos proezas de agilidad que dejarían patidifuso a un mono. Sin embargo, en lugar de prepararnos de forma adecuada para tan ferviente actividad, la mayoría de nosotros no piensa más que en abalanzarse sobre la cama sin hacer ni una sola flexión, tocarse las puntas de los pies con las manos ni saltar.
Además de problemas de ligamentos, esta falta de preparación puede provocar agotamiento prematuro, cuyos primeros síntomas son la falta de aliento, sensación de vértigo al tenderse con excesiva brusquedad, incapacidad de responder a las caricias de la pareja y un acuciante deseo de no hacer más que quedarse plantado ante el televisor. Y todo ello tras tan solo cuatro minutos de juego previo. Como consecuencia se experimentará una sensación de inadaptación y letargo profundo, estado que puede durar entre dos horas y varios días, período durante el cual puede resultarle difícil caminar, servirse un zumo y mascar carne barata. Además, las personas de costumbres sedentarias, en especial aquellos que sienten una aversión crónica por el ejercicio físico, experimentarán con toda probabilidad calambres generalizados.
Es evidente que el hecho de no estar en forma puede mermar e incluso llegar a arruinar la vida sexual. Según el Consejo Presidencial para la Forma Física, la necesidad de echar una siesta después de realizar ejercicios físicos intensos, tales como subir corriendo una cuesta muy empinada, tener un orgasmo o preparar un estofado, indica que la forma física de la persona en cuestión deja mucho que desear y tal vez convendría aplicar un programa de ejercicios.
Aunque de ningún modo constituyen un programa completo para alcanzar una buena forma física, los siguientes ejercicios de carácter modesto resultarán de gran ayuda para superar la inercia sexual, incrementar el virtuosismo y generar el vigor necesario para enfrentarse a cualquier pareja, sea cual fuere su nivel y lugar de preparación.
EJERCICIOS BÁSICOS
(Cada ejercicio debe realizarse al menos una hora antes de la actividad sexual.)
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Actividad |
Calorías quemadas |
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Flexiones (cinco) Fuerza general, fortalece los brazos y los hombros, incrementa la capacidad de mantenerse firme cuando se está encima de la pareja, facilita la tarea de apartar a una pareja que haya perdido el conocimiento encima de usted. |
14 |
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Abdominales (cinco) Tonifica y fortalece músculos vitales del estómago, permitiéndole saltar a toda prisa de la cama si algo va mal. Asimismo le facilita la tarea de incorporarse en la cama en caso de que sienta deseos de comer, mirar la televisión o comprobar qué hora es. |
10 |
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Abdominales invertidos (tres) Para obtener una fuerza inhumana. Haga lo mismo que haría en el caso de los abdominales, pero tendido de bruces. |
563 |
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Tocarse los dedos de los pies (diez repeticiones) Destruye las bolsas de grasa, incrementa la flexibilidad. Le permite adoptar posturas que en circunstancias ordinarias le dañarían la columna. Asimismo le permite alcanzar cosas tales como comida o sedantes sin realizar ningún sobreesfuerzo. |
7 |
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Tocarse la cintura (diez repeticiones) Para aquellos que todavía carecen de la flexibilidad suficiente para tocarse los dedos de los pies. Efectos similares a los del ejercicio anterior, aunque menos..., mucho menos. |
1/2 |
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Flexiones de brazo (cinco, aplicando un peso que resulte cómodo) Fortalece los bíceps, infunde seguridad y en ocasiones resalta aún más las cicatrices de las vacunas. De ejecución obligada para aquellos que deseen levantar en volandas a su pareja en el momento decisivo y llevarla al dormitorio. Si no realiza este ejercicio, en lugar de levantar a su pareja con toda seguridad, lo más probable es que se caiga y empiece a gemir de un modo patético. Este ejercicio resulta especialmente útil para mujeres de escasa fuerza y brazos escuálidos a las que les gustaría ganar a su pareja en los pulsos. |
9 |
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Oprimir una pelota de goma (veinte repeticiones) D |
