Tapas con rock 'n' roll

Jordi Cruz

Fragmento

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La tapa viene de lejos, de mesones y tabernas del medievo, y son varios los relatos que cuentan el origen de combinar unos sorbos de vino con algo para acompañar el trago. De esa costumbre antigua nace una nueva manera de entender lo que en la actualidad llamamos aperitivo, y de esta forma de empezar una comida nacen muchos restaurantes que hoy en día dedican todos sus esfuerzos a servir tapas como única y exclusiva oferta. La cocina del tapeo está pensada para llegar a todo el mundo, y este objetivo puede entenderse de dos maneras: la primera es social, pues pocas cocinas tienen tanta capacidad de promover el acto de compartir y a la vez de hacerlo de forma distendida; la segunda es global, y obedece a que nuestra gran cocina lo tiene muy complicado para salir de nuestras fronteras y darse a conocer en todo el planeta como lo hacen otras, la italiana o la japonesa, por ejemplo, y esto es así por muchos motivos. La gran cocina de la creatividad que nos ha convertido en un referente mundial solo se puede degustar en el «taller» de cada maestro, y nuestra gran cocina tradicional, muy local y dependiente de los productos de proximidad, tampoco es fácil de exportar con garantías. La mejor baza que tenemos, la que sí se puede reproducir en cualquier lugar del mundo de forma sencilla y atractiva y que fascine a todos es, sin duda, la cocina de las tapas.

Hoy por hoy los restaurantes de tapas siguen evolucionando: algunos pretenden dignificar un poco más si cabe la tapa y llaman a sus locales «gastrobares», en otros, casas repletas de lujo y estrellas, los cocineros alargan sus menús con pequeños bocados llamados snacks que no dejan de ser en cierto sentido tapas de alta gastronomía. La imaginación y las ganas de reinventarnos cada día son unas virtudes que jamás debemos perder, como t

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