Prólogo
Esta recopilación de artículos, algunos publicados en revistas académicas y otros hasta ahora inéditos, debe mucho a algunos de mis apreciados colegas. El título del libro se refiere a los tres capítulos que tratan de la hipocresía y los prejuicios de la política exterior británica hacia la República española. El epíteto insultante hacia Gran Bretaña se remonta al siglo XIII, pero se popularizó en Francia como consecuencia de la oposición británica a la Revolución francesa. Resulta irónico que el general Franco, que se benefició enormemente de la política británica durante la guerra civil española, perpetuara el uso de la expresión, que utilizo para dar título al capítulo uno. No hay nadie que sepa más sobre la doblez de la política británica durante la guerra civil española que mi amigo y colega el doctor Enrique Moradiellos, de la Real Academia de la Historia. Lo conozco desde hace cuarenta años y, durante este tiempo, he aprendido más sobre este y muchos otros temas de lo que podría enumerar fácilmente gracias a su meticulosa erudición. El capítulo dos, sobre Lluís Companys, presidente de la Generalitat de Catalunya, y el diplomático de derechas Norman King debe mucho a mi amiga la doctora Maria Thomas. Los despachos de King contribuyeron de manera significativa a exacerbar la desconfianza hacia la República española por parte del Gobierno británico y, en particular, del ministro de Asuntos Exteriores, sir Anthony Eden. La aversión de King hacia Companys era especialmente tóxica. El capítulo tres trata de la forma en que otro diplomático británico de derechas, sir Henry Chilton, perpetuó la mentira franquista de que Bilbao estaba bloqueado y que, por tanto, la Royal Navy no podía defender a la marina mercante británica que transportaba alimentos a la famélica ciudad vasca. Chilton se convirtió en propagador activo de tal falacia al creer acríticamente lo que le contaba su amigo el comandante Julián Troncoso Sagredo, gobernador franquista de Irún. Supe de esa relación gracias
