
Las fiestas de la Pineda
Te preguntarás por qué, en lugar de estar en el campo pasándonos la pelota, Emma, Laurita y yo llevamos toda la mañana en la cocina pasándonos patatas. La culpa la tienen las mejores fiestas del año:

Se llaman «de la Pineda» y no «de Villanueva» porque…, bueno, a ver…
¡Uf! Voy a respirar hondo un
momento, ¿vale?
Pues porque las celebramos conjuntamente con Villavieja.
¡Lo sé, lo sé! Suena a trama de peli de terror. Yo diría que a una peli tan tan espeluznante que ni siquiera a Manu, nuestro defensa fanático de los monstruos, le gustaría. Pero existe un buen motivo para que compartamos tres días del año con el pueblo más maligno del mundo. Y ese motivo es…

Don Rodrigo Martín (así se llamaba el buen hombre) fue un espadachín de la Edad Media que se movía tan rápido al luchar que sus enemigos juraban que lo veían doble . Se convirtió en todo un héroe y protagonizó mil y una aventuras acompañado de…

Pero lo más importante que hizo, por supuesto, fue fundar Villanueva de la Pineda. Y su mayor error, la única cosa que debería haber pensado mejor, la que no le gusta a nadie…, fue que también fundó Villavieja.
Si alguien viera las fiestas desde fuera, pensaría que nuestros pueblos se juntan para hacer cosas divertidas en honor a don Rodrigo Martín. ¡Como una carrera nocturna campo a través (similar a las que él hacía para entrenar su resistencia)! ¡El certamen de belleza animal más prestigioso de la provincia: Míster y Miss Perro Guapo de la Pineda (a los mayores no les gustaba la idea de hacerlo con lobos, no me preguntes por qué)! Y, sobre todo…
¡¡¡nuestro torneo de Futboloco!!!

Pero tú nos conoces bastante mejor…, así que ya te habrás dado cuenta de que jamás nos juntaríamos para divertirnos. Claro que no: ¡nos juntamos para competir! ¡Por el lobo de la luna llena!
Don Rodrigo Martín mandó construir una estatuilla de su fiel compañero. Quería exhibirla, que todo el mundo la viera al entrar a la villa. Pero ¿a cuál de las dos villas? Pues… ese es el problema.

¡Que nadie lo sabe!
Y como es imposible que Villanueva y Villavieja se pongan de acuerdo en algo, nuestros antepasados inventaron las fiestas solo para decidir quién pondrá la estatuilla en la entrada de su pueblo durante el año siguiente. No hay honor mayor que ganar… ni vergüenza más grande que perder.
El año pasado perdimos.

Los benjamines de Villavieja, nuestros archienemigos futbolísticos, llevan siendo especialmente insoportables desde entonces.
Por eso, aunque nada me gustaría más que estar en el patio jugando un rondo con el resto de nuestros amigos…, hoy me quedo dentro de la cocina de casa de Laurita. Porque la primera prueba de las fiestas es…

Es cuestión de vida o muerte que la que está haciendo la madre de Laurita le salga más rica que todas las que pueda presentar Villavieja. No lo tenemos difícil: Laurita, además de ser la jugadora más pichichi de toda la pandilla, tiene a la madre más pichichi de entre todos los cocineros de Villanueva, Villavieja y hasta Villaenmedio (si existiera). Como tiene un restaurante, ¡practica todos los días! Lleva más de diez años ganando el concurso. Y nosotros llevamos casi desde que somos unos bebés sie
