



Nosotros debemos ser importantes para nuestros hijos, pero no Nosotros debemos ser importantes para nuestros hijos, pero no demasiado. Debemos gustarles un poco, pero no demasiado, para demasiado. Debemos gustarles un poco, pero no demasiado, para que no se les ocurra llegar a ser idénticos a nosotros, copiar el que no se les ocurra llegar a ser idénticos a nosotros, copiar el trabajo que hacemos, buscar nuestra imagen en los compañeros trabajo que hacemos, buscar nuestra imagen en los compañeros que eligen para toda la vida. Debemos tener con ellos una que eligen para toda la vida. Debemos tener con ellos una relación de amistad, pero no debemos ser demasiado amigos relación de amistad, pero no debemos ser demasiado amigos de ellos, para que no les resulte difícil tener verdaderos amigos, de ellos, para que no les resulte difícil tener verdaderos amigos, a quienes puedan contar cosas de las que con nosotros no hablan. a quienes puedan contar cosas de las que con nosotros no hablan. [...] Es preciso que su búsqueda de la amistad, su vida amorosa, [...] Es preciso que su búsqueda de la amistad, su vida amorosa, su vida religiosa, su búsqueda de una vocación estén rodeadas su vida religiosa, su búsqueda de una vocación estén rodeadas de silencio y de sombra, que se desarrollen al margen de de silencio y de sombra, que se desarrollen al margen de nosotros. Y si nosotros mismos tenemos una vocación, si no nosotros. Y si nosotros mismos tenemos una vocación, si no la hemos traicionado, si a través de los años hemos seguido la hemos traicionado, si a través de los años hemos seguido amándola, sirviéndola con pasión, en el amor que profesamos amándola, sirviéndola con pasión, en el amor que profesamos a nuestros hijos podemos mantener alejado de nuestro corazón a nuestros hijos podemos mantener alejado de nuestro corazón el sentido de la propiedad. Si, por el contrario, carecemos de una el sentido de la propiedad. Si, por el contrario, carecemos de una vocación, o si la hemos abandonado y traicionado, por cinismo vocación, o si la hemos abandonado y traicionado, por cinismo o por miedo a vivir, o por un mal entendido amor paterno, o o por miedo a vivir, o por un mal entendido amor paterno, o por cualquier pequeña virtud que se ha instalado en nosotros, por cualquier pequeña virtud que se ha instalado en nosotros, entonces nos agarramos a nuestros hijos como el náufrago al entonces nos agarramos a nuestros hijos como el náufrago al tronco de un árbol, pretendemos enérgicamente de ellos que tronco de un árbol, pretendemos enérgicamente de ellos que nos devuelvan cuanto les hemos dado, que sean absolutamente nos devuelvan cuanto les hemos dado, que sean absolutamente y sin salida posible tal como los queremos, que obtengan de la y sin salida posible tal como los queremos, que obtengan de la vida todo aquello que a nosotros nos ha faltado. Terminamos vida todo aquello que a nosotros nos ha faltado. Terminamos por pedirles todo aquello que solo puede darnos nuestra propia por pedirles todo aquello que solo puede darnos nuestra propia vocación, queremos que sean en todo obra nuestra, como si, por vocación, queremos que sean en todo obra nuestra, como si, por haberlos procreado una vez, pudiéramos seguir procreándolos haberlos procreado una vez, pudiéramos seguir procreándolos a lo largo de toda la vida.a lo largo de toda la vida.NNATALIAATALIA G GINZBURGINZBURG, , Las pequeñas virtudesLas pequeñas virtudes(«La educación de los hijos»)(«La educación de los hijos»)