La italiana (Trilogía de los Médici 2)

Jean Plaidy

Fragmento

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Créditos

Título original: The Italian Woman

Traducción: Isabel Ugarte Echevarría

1.ª edición: febrero, 2017

© Mark Hamilton, albacea literario de la extinta E. A. B. Hibbert, 1994

© Ediciones B, S. A., 2017

para el sello B de Bolsillo

Consell de Cent, 425-427 - 08009 Barcelona (España)

www.edicionesb.com

ISBN DIGITAL: 978-84-9069-631-6

Todos los derechos reservados. Bajo las sanciones establecidasen el ordenamiento jurídico, queda rigurosamente prohibida, sin autorización escrita de los titulares del copyright, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo públicos.

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Contenido

Portadilla

Créditos

Nota de la autora

1. El matrimonio feliz

2. Los Borbones y los de Guisa

3. Las reinas en conflicto

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Nota de la autora

Nota de la autora

En La italiana mi propósito es presentar a Catalina de Médicis en la parte media de su trayectoria vital, cuando no era ya la esposa abandonada y la más humillada de todas las reinas de Francia, sino una poderosa madre de reyes. En esta etapa, Catalina no era tampoco la mujer infame en que habría de convertirse hacia el final de su vida, comenzaba ya a exhibir rasgos definidos de ese monstruo despiadado.

Hasta cierto punto, buena parte de su vida sigue envuelta en el misterio, en cuanto no hay investigación que pueda llegar a decirnos si realmente cometió todos los crímenes que se le han atribuido. En este aspecto, el novelista se encuentra en una situación más delicada que la del biógrafo, ya que este último puede presentar una teoría como tal, en tanto que el novelista debe decidirse por alguna de las alternativas, ya que el objeto de una novela, como obra de ficción, es crear una ilusión de realidad; y, naturalmente, el novelista no debe abrigar dudas respecto de los motivos y acciones de sus personajes.

Tal y como se va pintando gradualmente el carácter de Catalina a la luz de los actos que indudablemente cometió, de los puntos de vista que ella misma expresa en sus cartas y de los informes de sus contemporáneos, no creo haber sido injusta con ella en este segundo volumen de la trilogía. Es indudable que fue una asesina insensible, y ni siquiera aquellos cuyo juicio se inclinan nítidamente en su favor han intentado ja

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