¿Leer ficción nos hace más empáticos? Así influyen las novelas en nuestras habilidades sociales
Leer ficción puede contribuir a mejorar la empatía y algunas habilidades relacionadas con la comprensión de los demás. Al seguir los pensamientos, emociones y motivaciones de los personajes, las novelas nos permiten explorar perspectivas diferentes a la nuestra y ejercitar capacidades como la «teoría de la mente». Pero ¿hasta qué punto puede influir la lectura en nuestra forma de relacionarnos con los demás?
Cuando pensamos en libros que pueden ayudarnos a desarrollar determinadas habilidades sociales, normalmente pensamos en libros de no ficción. Si quisiéramos mejorar nuestra empatía, lo más seguro es que buscásemos primero libros sobre psicología o desarrollo personal. Sin embargo, existe otra forma de adquirir o mejorar determinadas capacidades que puede ser mucho más entretenida y, quizá, más inesperada: leer ficción.
Y es que las novelas no sirven solamente para evadirnos o entretenernos, sino que también pueden ayudarnos a mejorar nuestras capacidades de socialización o, incluso, nuestra empatía.
La ficción como herramienta para comprender al otro
Keith Oatley, profesor emérito de Psicología Aplicada y Desarrollo Humano de la Universidad de Toronto, lleva años estudiando cómo la ficción puede funcionar como una simulación del mundo social. Según sus investigaciones, leer ficción puede fomentar la empatía y mejorar nuestro entendimiento de los otros.
Esto se debe a que, cuando leemos una novela, no nos limitamos a seguir una sucesión de acontecimientos, sino que acompañamos a sus protagonistas, conocemos sus pensamientos, seguimos sus razonamientos y empatizamos con sus emociones. En cierto modo, leer ficción nos permite ensayar diferentes situaciones sociales sin que tengamos que experimentarlas en nuestra propia vida.
Aunque la ficción no sustituye a la experiencia personal, puede ayudarnos a ampliar nuestra perspectiva y hacernos conscientes de que existen otras formas de ver el mundo. Si bien es cierto que no todo el mundo que lee tiene por qué ser más empático, ni por el contrario aquellas personas que no leen van a entender peor a los otros. Pero sí puede ayudarnos a ponernos en la piel de otras personas durante un breve tiempo, a través del mundo interior de los personajes.
¿Qué es la «teoría de la mente»?
Muchos de estos estudios están relacionados con un concepto conocido como «teoría de la mente», es decir, la capacidad de ser conscientes de las diferencias que existen entre nuestro punto de vista y el de los demás. O, en otras palabras, la capacidad de comprender tanto nuestro propio estado mental, como los del resto.
Esta capacidad es fundamental para relacionarnos con los demás. En nuestra vida cotidiana hacemos constantemente inferencias sobre lo que otras personas pueden estar pensando o sintiendo. Así la ficción puede presentarse como una herramienta muy útil a la hora de facilitarnos ese tipo de conexiones, permitiéndonos aplicar ese conocimiento, después, en nuestro día a día. Las novelas ofrecen a los lectores la oportunidad de conocer las perspectivas, las vidas y las experiencias de los personajes y, al hacerlo, pueden contribuir a fomentar su empatía y mejorar su entendimiento de los estados mentales de otras personas ajenas a nosotros.
David Kidd y Emanuele Castano, investigadores de la New School for Social Research de Nueva York, estudiaron la relación entre la lectura de distintos tipos de ficción y determinadas habilidades relacionadas con la comprensión de los estados mentales de otras personas. En uno de sus trabajos encontraron que la exposición a ficción literaria estaba asociada a un mejor rendimiento en determinadas pruebas de teoría de la mente.
Esto no significa que leer literatura sea una especie de ejercicio automático para desarrollar la empatía. Pero sí plantea una posibilidad interesante: enfrentarnos habitualmente a personajes cuyas motivaciones no son evidentes o son distintas a las nuestras puede ayudarnos a practicar la interpretación de estados mentales ajenos.
De las páginas a la vida real
Aunque la relación entre la lectura y la mejora de nuestras capacidades sociales es algo que lleva años investigándose, lo cierto es que no podemos establecer una relación directa. Pero sí podemos afirmar que leer historias complejas o protagonistas con visiones del mundo distintas a las nuestras nos expone a nuevas perspectivas y nos obliga a interpretar estados mentales ajenos. Esta práctica, sobre todo convertida en hábito, puede contribuir a desarrollar ciertas habilidades sociales. Especialmente cuando leemos de manera activa, parándonos a analizar lo que estamos leyendo.
Y es que la ficción nos ofrece algo que es difícil de conseguir de otra forma: la posibilidad de pasar tiempo dentro de la mente de otra persona. Incluso cuando esa persona sea ficticia.
Durante la lectura podemos conocer pensamientos que nunca serían expresados en voz alta, comprender conflictos internos que los demás personajes desconocen y descubrir las circunstancias que han llevado a alguien a comportarse de una determinada manera. Esa experiencia no tiene por qué convertir a un lector automáticamente en alguien más empático, pero sí puede ayudarnos a abrir más nuestra mente y comprender las emociones ajenas un poco mejor.
Y es que esa es una de las grandes virtudes de la ficción: recordarnos que cada persona tiene un mundo interior mucho más complejo de lo que podemos observar a simple vista.
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