
Introducción
Imagina por un momento que cada decisión en tu vida, cada alimento que consumes y cada pensamiento que nutres antes de la concepción de tu bebé tiene el potencial de moldear el destino de su salud: no sólo en los primeros años, sino también en la vida adulta, y no sólo su salud (o la falta de ésta), sino también sus hábitos y gustos. Si te suena difícil de creer, debes saber que la ciencia de la salud preconcepcional lleva años estudiando y comprobando el alcance de las decisiones que tomamos en esta etapa, pero la información no había sido descrita de una forma sencilla, hasta hoy.
De entrada te pedimos que no sientas miedo por lo que eres capaz de crear y por el poder de tus decisiones, toma un respiro y velo como una gran oportunidad de aportar a tus futuros hijos protección ante enfermedades desde antes de nacer. Ahora que si ya eres madre o padre y estás comenzando a analizar las acciones previas a la concepción de tu bebé e intentando encontrar una correlación entre ellas y su estado de salud, detente y toma este libro como una guía de cómo modelar un estilo de vida saludable para tu hijo, ya que aún puedes ayudarle a cambiar su destino.
Desde que comenzamos a investigar y promover la salud preconcepcional nuestro propósito ha sido empoderarte como papá o mamá para que comprendas cómo aprovechar al máximo este periodo, decisión tras decisión, día tras día, para construir una base sólida de salud para tu familia.
Ya sea que tengas contigo a lo más preciado de tu vida, tu bebé, o te encuentres planeando traer uno al mundo, en este libro encontrarás una guía práctica, con bases científicas, y escrita por dos mamás expertas en nutrigenética y estilo de vida, cuyo fin es que vivas este proceso en compañía y con la menor incertidumbre posible.
Puedes pensar que esto es nuevo, que “no se hacía antes”, pero no es así, lo que sucedió es que se dejó mucho tiempo en el olvido. En Estados Unidos se introdujo en 1979 el concepto de cuidado preconcepción con el fin de tomar acción sobre la salud de los padres, ya que esto tendría un efecto en sus hijos. Por lo general, las recomendaciones de salud comenzaban hasta que se lograra el embarazo, y se ha comprobado que en muchas ocasiones ya es muy tarde para actuar, pues ciertas malformaciones ya se llevaron a cabo, o se corre el riesgo de pérdidas gestacionales.
Además de lo anterior, hoy sabemos que la salud de un bebé no sólo depende y se correlaciona con el estilo de vida de la mamá, sino también de su padre. Todos estamos formados por material genético proveniente de ambos progenitores, y es por ello que los dos deben tener un cuidado adecuado que promueva una mejor salud en el bebé desde antes de su concepción.
Aun cuando esta información parece nueva, te aseguramos que todo lo que encontrarás en este libro lleva décadas de investigación y comenzará a ser parte de iniciativas de salud en los próximos años, y como pioneras en el tema, lo traemos a ti de una forma fácil de comprender y poner en práctica.
Este libro es para ti si en algún momento de tu vida quieres ser madre o padre, quizá no en los próximos meses, pero sí dentro de algunos años. Aprenderás cómo cuidar tu salud desde tu adn, para cuidar a tu familia desde su adn. El libro está escrito para ti que tienes o no pareja; que eres hombre, mujer, trans o no binario; que deseas donar o congelar tus espermatozoides u óvulos para preservar tu fertilidad; que deseas participar en el proceso como vientre subrogado. La Organización Mundial de la Salud (oms) establece que todas las personas, sin importar su identidad de género o ideología, tienen derecho a ejercer la paternidad o maternidad si así lo desean, y la guía que te presentamos te ayudará a tener claridad en este proceso.
Nuestro objetivo al promover la salud preconcepcional va más allá de que se logre un embarazo saludable y un bebé con menor riesgo de padecer enfermedades, queremos comenzar un cambio que contribuya a una mejor salud en las próximas generaciones y estamos seguras de que ésta es la mejor forma de poner nuestro granito de arena. Cuando nos adentramos en este tema lo hicimos con la intención de ayudar a cumplir uno de los objetivos de la Meta 2 que propuso la Organización de las Naciones Unidas (onu) (1) sobre el Desarrollo Global Sustentable para 2025. Este objetivo, conocido como “Hambre cero”, establece: “Para 2030 se pondrá fin a todas las formas de malnutrición, incluso logrando, a más tardar en 2025, las metas convenidas internacionalmente sobre el retraso del crecimiento y la emaciación de los niños menores de cinco años, y abordar las necesidades de nutrición de las adolescentes, las mujeres embarazadas y lactantes y las personas de edad avanzada”. Sabemos que lo anterior se puede lograr si fomentamos el cuidado de la salud preconcepcional, pues cuando se planea y prepara un embarazo se crea un ambiente más favorable (físico y emocional) para que los futuros padres reciban a su bebé, y al hacerlo se tiene un hijo con mejor salud.
En un gran número de países la edad en la que hombres y mujeres conciben a su primer bebé se ha ido retrasando. Según datos de 2020 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (ocde), en la mayoría de los países, entre 1970 y el año de la publicación de esta investigación, la edad para ser padre y madre se ha retrasado entre dos y cinco años. En países de mayor desarrollo económico esto se debe a que la mujer ahora tiene mayor acceso a la educación y hay mayor disponibilidad de métodos anticonceptivos. La edad promedio en que una mujer tiene a su primer hijo en la actualidad es a los 30 años, excepto en países de menor desarrollo, donde la edad es más reducida. Pareciera, entonces, que la edad en que se concibe (mayor ahora) es lo que ha aumentado la necesidad de optar por tratamientos de reproducción asistida (tra) para poder lograr un embarazo exitoso, pero gran parte se atribuye a las decisiones de estilo de vida que se han tomado y que impiden que se lleve a cabo un embarazo.
Sabemos que el tema preconcepcional es complicado cuando familiares y amigos bienintencionados te abruman con consejos y recomendaciones para mejorar la fertilidad, o para que tu bebé nazca más saludable. Por ello, este libro te ofrece herramientas respaldadas por la ciencia para que evalúes y hagas los cambios en tu estilo de vida que sí tengan un efecto positivo sobre tu salud y fertilidad.
Tienes en tus manos un compendio de toda la información sobre salud preconcepcional que existe hoy en día. En las siguientes páginas encontrarás capítulos con los cuales comprenderás, por ejemplo, la importancia de llevar horarios de sueño adecuados para ti y cómo medirlos. Otro capítulo contiene información importante sobre el estrés cotidiano, y uno más que conecta con el proceso preconcepcional, así como consejos para poder manejarlo. Dedicamos varias páginas a los pilares de la nutrición. Es vital que los conozcas para que tu cuerpo tenga la mejor preparación posible para la reproducción. Más adelante aprenderás cómo es que el ejercicio físico te provee de una mejor salud no sólo a ti, sino también a tus futuros hijos y cómo los protegerá de una gran variedad de enfermedades. Este libro, además, puede usarse como una guía de estudios médicos que vale la pena realizarse previo al inicio de tu etapa preconcepcional y sirve para dirigirte con los especialistas que podrían atenderte en caso de que haya valores que puedan complicar tu proceso. De forma clara, con datos científicos, podrás comprender cómo es que hábitos nocivos a la salud impiden que un embarazo se lleve a cabo, así como los efectos que éstos traen a los bebés.
Por la importancia que tiene la salud preconcepcional de ambos padres en la salud de sus futuros hijos, proponemos que se incorpore este periodo como parte del embarazo, es decir como el “trimestre cero”.
Como verás, hay más factores que afectan las probabilidades de un embarazo y la salud de tus futuros hijos que sólo la edad de las personas, por lo que la razón de ser del libro es ayudarte a que evalúes y hagas ajustes en lo necesario para ti. Estamos seguras de que la información que aquí encontrarás servirá como una semilla que florecerá en un estilo de vida óptimo para traer una nueva vida al mundo. Una vida llena de salud que pueda disfrutar muchos años a tu lado.
¿Cómo llegamos a este libro?
¿Cómo llegamos las autoras de Trimestre cero, Alejandra y Gabriela, a profundizar tanto en el periodo preconcepcional? La historia comienza hace casi 15 años, en 2009. En aquel entonces Gaby era maestra en la universidad donde Ale estudiaba la carrera de nutrición. En su clase “Nutrición en el paciente grave” sus alumnos debían pasar horas en el área de terapia intensiva de un hospital. Ahí se les pedía hacer cálculos precisos y complejos para alimentar a pacientes en condiciones graves. Para la mayoría de los alumnos era una materia complicada, pues les exigía dedicación y comprensión. Sin embargo, una buena alumna no se olvida. Ale era de las que se cuestionaban (y se sigue cuestionando) todo, no se conformaba con explicaciones sencillas y, sobre todo, iba más allá de la teoría, pues veía al paciente como persona y no como sujeto de estudio. Ése fue el primer clic que hicieron. Por primera vez, después de años de impartir clases, Gaby se había identificado con una alumna, pues buscaba dar y enseñar un trato digno y empático a nivel hospitalario.
A partir de ese entonces comenzaron a hablar de varios temas, pero sobre todo de salud y nutrición. Ale le dijo a Gaby que no entendía por qué su papá se había infartado años antes, pues parecía una persona sana. Gaby le dijo que la respuesta que buscaba se encontraba en la nutrigenética y le recomendó que estudiara esa nueva rama de la genómica nutricional. Así que Ale investigó el mejor lugar para estudiar el tema y se fue a España a buscar sus respuestas. Por su parte, Gaby trabajaba en terapia intensiva y se cuestionaba si esos pacientes pudieron haber evitado su condición de gravedad con asesoría más personalizada por medio de la genética.
Cuando Ale regresó a México, con todo el conocimiento que había ganado y motivada a compartirlo con más personas decidió postularse a un puesto de profesora para impartir la materia de nutrigenética en una universidad. Sin embargo, a pesar de su pasión por la materia y su buen trabajo, que le hizo ganar un reconocimiento de profesor distinguido, por razones todavía desconocidas la despidieron de ese puesto. Un poco perdida, buscó a Gaby, su mentora, quien ahora residía en España, y ella le sugirió tomarse un tiempo para replantearse su futuro profesional. “No estudiaste eso para dar clases, Ale, lo hiciste para aplicarlo y que los pacientes obtengan los beneficios”. La decisión de Ale fue hacer un viaje de introspección y recorrió a pie 250 km por el Camino de Santiago, en España, para reacomodar sus pensamientos, y al terminar su larga caminata se trasladó a Madrid para visitar a Gaby. En un principio, el objetivo de esa reunión era verse en persona después de años y kilómetros de distancia, pero por fortuna fue muchísimo más que eso. Sin planearlo, lo que empezó con un par de cervezas y varias tapas en el bar La Lateral, terminaría por cambiarles a ambas el rumbo de su vida profesional, pues comenzaron a gestar su proyecto de fertilidad, que hoy es este libro que está en tus manos.
Gaby había comenzado otra maestría y Ale la convenció de especializarse en nutrigenética. “Seamos las primeras en aplicarlo en México”. El dicho de que “el mundo da muchas vueltas” aplica a la perfección en la relación profesional de Ale y Gaby, pues ahora Ale se convertiría en la maestra de Gaby, además de ser una de las directoras de su tesis.
Encontrar el tema de la tesis de Gaby no fue complicado, debido a nuestro acuerdo de nunca juzgarnos por malas ideas, sino construir sobre ellas para generar buenas ideas y proyectos. Y así, con esta confianza, a Ale se le ocurrió que si lo que buscamos es fomentar estilos de vida saludables, se debe hacer desde el comienzo de todo ser humano: su concepción.
Se basó en la teoría genética de que la salud de las personas también está determinada por el estado de salud del padre y la madre previo a la concepción. Es decir, si antes de que se unan el óvulo y el espermatozoide ya llevan en su material genético una carga de enfermedades, se incrementará el riesgo de que se puedan transmitir a su futuro bebé y quizá a más generaciones.
La salud está determinada por lo que hicieron nuestros padres antes de que fuéramos concebidos, en el trimestre cero.
Para Gaby tuvo mucho sentido. Si siempre había querido buscar la forma de prevenir enfermedades graves, ahora tendría la oportunidad de promover la salud desde el inicio, desde antes de formarse un ser humano. Por eso, uno de los objetivos sería diseñar recomendaciones de alimentación y estilo de vida para mejorar tanto la producción como la maduración de espermatozoides y óvulos.
Sin darle más vueltas, desde ese mismo día nos hemos dedicado a leer y a estudiar el tema a profundidad. En aquel entonces diseñamos una investigación que serviría como proyecto final de la maestría de Gaby, pero que se convirtió en una pasión por la salud preconcepcional que hoy se ve reflejada en este gran libro y un proyecto de fertilidad y genética de gran éxito, y a pesar de que el camino no ha sido fácil para nosotras, la enorme motivación para seguir trabajando en esta área sigue fuerte.
Si bien existen publicaciones, como la trilogía de la prestigiosa revista científica Lancet (una serie de tres artículos científicos en una de las revistas de ciencia más importantes), y guías creadas por organismos como los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (cdc) y la onu en materia de salud preconcepcional, en las cuales se ha demostrado el impacto positivo de las intervenciones en salud preconcepcional no sólo en la madre y el futuro bebé, sino también en la sociedad en general, poco se hace en la práctica clínica, sobre todo si no existe un diagnóstico de infertilidad. Es común ver que si un hombre y una mujer a simple vista gozan de buena salud, los médicos pasan por alto recomendaciones específicas y mucho menos indagan en su estilo de vida y cómo podría afectar al embarazo.
En el proceso de investigación que hemos llevado a cabo a lo largo de varios años nos hemos acercado a clínicas y centros de infertilidad. Ahí nos dimos cuenta de que en pocas clínicas se brindan recomendaciones de
