INTRODUCCIÓN
PUEDO CON TODO, PERO NO A LA VEZ
El que toma decisiones sin miedo es el inconsciente.
El que a pesar del miedo las toma es el valiente.
Te lo diré muy claro: NO ME GUSTA LEER. No sé cuántos libros has leído tú; imagino que pocos empiezan con una frase así. Pero este es el mío y esta es la verdad. Nunca me ha gustado leer y, por supuesto, me he encargado de hacérselo saber a la gente de mi entorno, para que nadie me regalara un libro por el día de mi cumpleaños. ¡Eso sería catastrófico! Una oportunidad perdida de recibir un regalo mucho mejor, como un buen maquillaje o unos zapatos preciosos; y también dinero desperdiciado. Luego hay que poner buena cara y sacar tus dotes como actriz, fingir que te ha gustado mientras tus tíos te graban, aunque por dentro pienses: «Muy coja tiene que estar la mesa para que le dé yo utilidad a esto».
Entonces, quizá, si no te gusta leer, este libro sea para ti. O puede que seas como yo, esa persona que se ha pasado años repitiéndose que no le gusta leer hasta que se lo ha creído. Porque, en realidad, ¿a quién no le va a gustar leer? Si lo piensas, nos pasamos gran parte de nuestra vida leyendo; una receta que te apetece cocinar, las noticias en X, la descripción de un post bonito que publicó tu amiga, los wasaps del grupo familiar donde cada mañana tu primo da los buenos días con algún GIF, las reseñas de ese producto que te vas a comprar, el mensaje del crush que aún estás procesando… ¿Cuántas veces has leído ese mensaje? Al final va a ser que te encanta leerlo.
Bueno, vale, voy a cambiar un poco mi speech. ME ENCANTA LEER, y a ti también. Pero nos gusta hacerlo con aquellas cosas que realmente nos mueven, los temas que nos importan y nos aportan. Yo descubrí hace años que la lectura sobre aquello que me interesa no solo me gusta, sino que me enriquece. No tengo el último libro de Arturo Pérez-Reverte (lo siento, Arturo), pero sí una estantería llena de libros que me han hecho crecer, y mucho. Haré alguna recomendación, sí, paciencia.
Entonces, en realidad, lo único que debemos hacer es encontrar aquellas cosas que tengan la suficiente relevancia para nosotros y que despierten nuestro interés. Y así tendremos ganas de dedicarles tiempo y no las sentiremos como una obligación. Estos son algunos de mis temas favoritos y, por lo tanto, de los que voy a hablar en estas páginas.
• AUTOCONOCIMIENTO
• AUTOESTIMA
• EMPRENDIMIENTO
• AMOR
• DESAROLLO PERSONAL
Amo leer libros que tratan estos temas porque amo conocerme, mejorar como persona y, sobre todo, sentir esa paz que da saber que tienes el control de tu vida. Ojalá que con este libro consigas descubrir algo nuevo de ti, te des la oportunidad de conocerte o saques alguna conclusión de estas que solo hablarías con tu mejor amigo porque es demasiado personal o densa como para que el resto del mundo pueda entenderla. Aquí estás a salvo, en este libro puedes dar rienda suelta a tus sentimientos.
Soy fiel defensora de que si eres capaz de conocerte serás capaz de resaltar tus virtudes y mejorar tus defectos. Ya nadie podrá hacerte daño con sus comentarios porque nadie te conocerá tan bien como tú. Y, créeme, cuando asumimos lo que somos y descubrimos lo que queremos ser, todo es mucho más fácil; también eso de lanzarte a tu proyecto personal, al sueño o negocio al que llevas tiempo dándole vueltas.
Este libro ya es tuyo. Tú decides: puedes leerlo, colocarlo bajo la pata de esa mesa que cojea o devolverlo ahora mismo, antes de arrugar ninguna página, para que te devuelvan el dinero. Mi recomendación es que sigas adelante un rato más, porque te prometo que tú y yo compartimos mucho y me encantaría mostrártelo.
También te recomiendo que tengas a mano algún lápiz, boli, subrayador o pósits para que destaques aquellas frases que sean capaces de atravesar tu corazoncito, para rellenar algún cuestionario o simplemente hacer alguna caricatura en los márgenes. Sea cual sea tu decisión, me parecerá increíble porque será tuya. Por la parte que me toca, yo voy a ser lo más sincera posible contigo. Ya ves que no me ando con rodeos ni quiero parecer quien no soy.
En este libro quiero darte las que han sido mis claves para entenderme mejor y así poder tener la que hoy en día considero una muy buena autoestima. Sé de sobra que la vida no es de color de rosa, pero estoy convencidísima de que tú tienes el poder de elegir cómo pintarla. ¡Quiérete, cúrratelo y gana!
PRIMERA PARTE
LA REVOLUCIÓN DEL AMOR PROPIO
CAPÍTULO 1
ERES UN FOLIO EN BLANCO. VUELVE A DIBUJARTE
Conocerse a uno mismo es el viaje más valiente que emprenderás; el amor propio es la recompensa.
Cuando nacemos somos un folio en blanco. «¿Cómo será? ¿Le gustará esto o lo otro? ¿Será extrovertida o tímida? ¿Valiente o asustadiza?». Estas preguntas, que imagino que todos los padres se han formulado mirando a su bebé, tardan menos de lo que pensamos en empezarse a responder.
Da igual que seamos muy pequeños, que no sepamos hablar y que no hayamos desarrollado según qué habilidades. Aunque no nos comuniquemos, el folio en blanco se va llenando de las expectativas, opiniones e ideas que nuestros cuidadores, esas primeras personas con las que nos relacionamos, tienen sobre nosotros.
Imagínate un folio A4. Arriba del todo, en mayúsculas y subrayado, está escrito tu nombre. De esta forma, tanto tú como el resto sabemos que este es tu papel y el de nadie más. Como te decía, aún no sabes escribir, así que durante los primeros años de vida quienes van a verter palabras en el papel serán tu familia y las personas que se hacen cargo de ti. Ellos van a ir rellenando el folio con las impresiones que tú les causas y con los deseos y miedos que les despiertas. Es importante que te grabes esto a fuego: no van a escribir quién eres tú, sino lo que perciben/ven/sienten de ti, es decir, lo que despiertas en ellos.
Por ejemplo, imagínate que tu abuelo, con quien pasabas mucho tiempo de pequeña, fue un médico reconocido. Él, apasionado de su profesión, no tardó en darse cuenta de que te encantaba observar los insectos que te encontrabas en el parque y que te fijabas en las alas, las patas, las antenas… Entonces cogería tu folio A4 y escribiría: «Será una gran médica porque es muy observadora y le interesa la anatomía». Por ello, empezaría a pasarse las tardes contándote cosas sobre enfermedades, remedios y diagnósticos, y en todos los cumpleaños te regalaría algún juego para practicar operaciones. A ti, que te lo pasabas en grande con tu abuelo y que te parecía superinteresante todo lo que te contaba, no te molestaba que diera por hecho que de mayor fueras a seguir sus pasos. Sin embargo, si tú pudieras escribir en el folio (más tarde lo harías), pondrías: «Me encantan los insectos y de mayor quiero aprender a dibujarlos con todo detalle».
Pero lo que escriben de ti no se limita a tus gustos y habilidades. Imagínate que tu madre anota «es torpe» porque te estás tropezando todo el tiempo. Tal vez, con los años, descubrirás que necesitas gafas y que cuando las llevas puestas ya no te vas chocando con todo. O tal vez no, y realmente eres una persona un poco torpe. Sean más o menos ciertas, esas palabras escritas en tinta negra habrán calado en ti.
Llegados a este punto, ya te habrás dado cuenta de la gran responsabilidad que tienen las personas que están escribiendo en tu folio, ¿no?
EL PRINCIPIO ES IMPORTANTE: LA INFANCIA
La forma en la que te trataron de niña influye en cómo te relacionas contigo misma y con los demás. De eso trata la teoría del apego: el vínculo que tenemos con la persona que nos cuida construye las bases de nuestra seguridad y autoestima.
Por ejemplo, pongamos que tus padres pasaban de ti cuando te ponías a llorar y rechazaban cualquier tipo de conexión; es probable que de mayor tu especialidad sea hacerte la dura y pensar que no necesitas a nadie para estar bien.
Además del apego, es importante tener en cuenta el tema de las heridas emocionales. Voy a pasar muy de puntillas, pero, en resumen, las experiencias de la infancia dejan huella. Si has sentido rechazo, abandono, humillación o injusticia en determinadas situaciones y de forma repetida, tu forma de verte y de ver la realidad dependerá en gran medida de estas heridas. Imagínate que de peque tus padres siempre impusieron su punto de vista y no tuvieron para nada en cuenta tu opinión. Es normal que, de mayor, a ti también te cueste aceptar opiniones ajenas. Es tu forma de evitar el dolor de la herida.
De niños se nos da muy bien captar las situaciones, pero nos puede costar interpretarlas correctamente. Por lo tanto, si cuando eres mayor revisitas tu infancia, intenta diferenciar los hechos objetivos de lo que te hicieron sentir, ya que puede haber distorsiones.
Como es obvio, en todo el tema del apego y las heridas también juegan un papel fundamental las inseguridades y carencias de las madres, padres y tutores. Puede que sean personas sanas, que quieran verte crecer feliz, apoyarte y ayudarte cuando lo necesites. Si ese es tu caso, frases como «no te rindas», «confiamos en ti», «tú puedes» o «estoy orgulloso de lo que has conseguido» serán algunas de las que podrás leer en tu folio.
Sin embargo, puedes tener peor suerte (créeme, muchos la hemos tenido) y que quienes hayan escrito en tu folio sean personas muy exigentes, inestables o insensibles que no han sabido trabajar en sí mismas de una forma constructiva, por lo que no van a saber tratar contigo. Puede incluso que destrozar aquellas personas que tienen cerca les haga sentirse un poquito mejor (sí, hay gente horrible en el mundo). Son las típicas que pronuncian a menudo frases como «no vales para nada», «lo haces todo mal», «nunca serás suficiente». Cuando vas haciéndote mayor y lees esto en tu folio, es una auténtica mierda.
Si tus cuidadores han sido tóxicos, las frases que te han dedicado no sumarán nada bueno a tu trayectoria y es probable que sean la causa de tu baja autoestima. Si este es tu caso, tienes dos opciones:
• LEER LO QUE OTROS HAN ESCRITO DE TI Y ASUMIRLO COMO UNA VERDAD
• ANALIZAR ESAS FRASES DAÑINAS, REFLEXIONAR SOBRE QUÉ TE APORTAN Y REESCRIBIRLAS.
Vamos bien. Has elegido la segunda, lo sé, pese a que conlleva bastante más trabajo. Porque ahora tendrás que leer, entender, afrontar y decidir con qué te quedas y con qué no de lo que pone en el papel.
A nadie le apetece pararse a ver cómo de destrozado está su folio o quién escribió cada frase y por qué. Te diré más, hay muchísimas personas que prefieren seguir como si nada y evitan tener que detenerse a leerlo porque sienten miedo de lo que se van a encontrar. Es normal. Puede ser doloroso ver que tu madre escribió «no confío en ti». Cuando buscas culpables y te das cuenta de que son tus familiares más cercanos, a menudo personas a las que queremos muchísimo, duele. Sin embargo, este es el primer paso necesario para conocernos, saber de dónde venimos y descubrir hacia dónde queremos ir. Identificar es el primer paso para sanar.
¡A POR ELLO!
Lo que me dijeron de pequeña
Visualiza tu folio A4. ¿Lo tienes? Ahora lee con atención las
siguientes frases. ¿Cuáles de ellas oíste más veces a lo largo de tu infancia? Márcalas con una cruz.
Confío en ti. |
No me fío de ti. |
Tú puedes hacerlo. |
¿Estás seguro de que vas a ser capaz? |
Enhorabuena por conseguirlo. |
Es tu deber, no tengo que felicitarte. |
Inténtalo de nuevo. |
Déjalo ya, ¿no ves que no puedes? |
Creo en ti. |
No sirves para nada. |
Dame un abrazo. |
Eres muy pesado. |
Eres increíble. |
Suscríbete para continuar leyendo y recibir nuestras novedades editoriales¡Ya estás apuntado/a! Gracias.X |

Confío en ti.