El nuevo trabajo del último heredero de Michel Foucault es una delicia que, tras la apariencia de una filosofía menos ligera de lo que parece, abre novedosas y profundas aproximaciones a conceptos y sentimientos tan comunes como menospreciados por la historia del pensamiento. Frédéric Gros despliega en «La vergüenza es revolucionaria» (Taurus) todo el talento que ya demostró en libros como «Andar, una filosofía» o «Desobedecer» con el fin de iluminar un paradigma de la vergüenza que deje atrás el resentimiento y la tristeza y asuma su enorme potencia transformadora.