«Entre una pistola de imitación y una de verdad, la diferencia es la bala. Sólo apretando el gatillo puede saberse la verdad. Y lo mismo pensó Amalia Constenla con tantas cosas en la vida».
Amalia cumple sesenta y cinco años mañana. Pero hoy todavía es la víspera. Se encierra en casa a preparar comida y a limpiar para que todo brille mientras espera a sus hijos. Fuera, policías y periodistas ocupan el pueblo a causa de un suceso que paraliza durante veinticuatro horas el país.
En esta perturbadora historia que transcurre en un solo día, una protagonista inolvidable, Amalia Constenla, mueve los límites morales y arrastra al lector a un viaje de sacrificio, culpa y redención. Manuel Jabois construye en torno a una madre y su hijo una indagación incómoda sobre el origen y el destino de la primera institución de todas: la familia.
«Hay familias que llevan años empapadas en gasolina bailando sobre un lecho de plásticos y papeles viejos sin que nadie, por pudor o por piedad, se anime a tirarles una cerilla encendida».
La crítica ha dicho:
«La familia, según Simone de Beauvoir, es (entre otras certezas) el primer estadio humano de la corrupción. Y entonces Manuel Jabois le da tres vueltas a la idea y arma una novela estupenda sobre eso mismo de lo que hablamos: una familia. Una familia extraña, como todas observadas de cerca».
Antonio Lucas, El Mundo
«La historia novelesca de este libro oscuro, amargo, muy duro y tiznado de humorismo cáustico es demoledora».
Santos Sanz Villanueva, El Cultural
«Una historia que solo necesita un día para enganchar al lector por medio de una trama familiar aliñada con humor negro, retranca y un nivel de detalle que, en ocasiones, puede rozar lo incómodo. […] Jabois busca, con la que muchos catalogan como su mejor novela, huir de los aprendizajes y las moralejas, y provocar a los lectores más curiosos».
Paula Palomanes, El Español
«Un retrato afilado de las relaciones familiares, de las mujeres que sostuvieron generaciones enteras sin descanso y de la necesidad contemporánea de seguir sintiendo algo constantemente».
Carolina Isasi Vicondoa, Telva
«Jabois vuelve a aparecer ese territorio suyo de hombres rotos. Hay también fútbol, fracaso, deseo, culpa, alcohol, nostalgia y aquella manera tan gallega (y tan jaboisiana) de convertir la tristeza en una conversación de madrugada mientras alguien fuma junto a una ventana».
María José Solano, Zenda
«Jabois demuestra que las familias no solo se componen de los afectos y los vínculos que comparten. También lo hacen de aquello que se oculta y las heridas que se heredan».
Angélica Ramos, El Generacional
«El lector de Jabois se divierte, va hasta arriba y sin frenos, pero no deja de pinchar hueso en la odisea menuda de Amalia. […] Jabois nos convierte en complices sin aliento del jugador salvaje que es. Vive para contarnos. Todo en verdad es juego. Da miedo».
Ana Abelenda, La Voz de Galicia – Fugas