«La ciudad de los vivos», de Nicola Lagioia: crónica de un descenso al infierno de la naturaleza humana
En «La ciudad de los vivos», el autor italiano Nicola Lagioia escribe acerca de un crimen que le traspasó la piel y lo arrastró a hacer una exhaustiva investigación durante seis años: a principios de marzo de 2016, tras pasar varios días de fiesta por Roma -fiesta aderezada con alcohol e ingentes cantidades de cocaína, que conste-, Manuel Foffo y Marco Prato mataron a martillazos y cuchilladas a otro joven de nombre Luca Varani. Tras conocer el suceso, Lagioia se lanzó a una investigación que desembocó en «La ciudad de los vivos» (Literatura Random House), una obra de no ficción novelada en la que no importa el qué ni el quién -casi ni siquiera el cómo- sino tratar de comprender -si acaso tal cosa es posible- el lado más oscuro de la naturaleza humana.

Crédito: Getty Images.
En la madrugada del 4 al 5 de marzo de 2016, justo cuando Roma no tenía alcalde- en el período existente entre la dimisión de Ignazio Marino (en 2013) y la elección de Virginia Raggi (en 2016) se comete un crimen que muchos interpretaron como un retrato de la decadencia de una ciudad que, en aquel momento, carecía de referentes morales. Esa noche, en el décimo piso de un edificio del barrio periférico del Collatino, Manuel Foffo y Marco Prato, dos jóvenes de buena familia, se pusieron hasta arriba de cocaína, alcohol y pastillas. Llevaban varios días de fiesta. Decidieron invitar a alguien y tras llamar a varios amigos que no pudieron o no contestaban, dieron con Luca Varani, un chico al que apenas conocían. Le ofrecieron drogas y dinero a cambio de sexo. Se divirtieron hasta que terminaron a torturarle y terminaron asesinándolo a cuchillazos y golpes de martillo. Nadie encontró explicaciones para lo ocurrido. No había argumentos o motivos.
Llevaban varios días de fiesta. Decidieron invitar a alguien y tras llamar a varios amigos que no pudieron o no contestaban, dieron con Luca Varani, un chico al que apenas conocían. Le ofrecieron drogas y dinero a cambio de sexo. Se divirtieron hasta que terminaron a torturarle y terminaron asesinándolo a cuchillazos y golpes de martillo.
El escritor Nicola Lagioia (Bari, 48 años) acababa de ganar hacía pocos meses el premio literario Strega, el más importante de Italia y, a pesar de que hasta entonces no había escrito crónica negra, y en principio sólo iba a escribir un reportaje, se obsesionó con la historia y dedicó cuatro años a escribirla. En el proceso de documentación habló con todos los implicados, con los amigos y familiares de los tres chicos, accedió a la investigación y al juicio y hasta llegó a cartearse con uno de los culpables. Se sumergió en lo más oscuro de la noche romana y el resultado es una colosal y perturbadora crónica literaria sobre la naturaleza humana bajo el silencio de las calles vacías de la ciudad eterna.
La ciudad de los vivos, un viaje al lado oscuro de la condición humana
A comienzos de marzo de 2016, en un apartamento de un barrio de las afueras de Roma, dos jóvenes de buena familia pasaron varios días de fiesta, poniéndose hasta arriba de cocaína, alcohol y pastillas. Manuel Foffo y Marco Prato tenían veintinueve años y se conocían poco tiempo atrás, la noche de fin de año, y desde entonces se habían visto unas pocas veces.
Prato, unas relaciones públicas de la noche gay, se sintió atraído por Foffo, pero éste dudaba de su deseo por los hombres, mientras al costado de su flamante amigo construía castillos en el aire, confiando en que fundar una startup lo salvara del fracaso al que su entorno lo veía abocado. En marzo, decidiría encerrarse en el apartamento de Foffo para consumir cocaína sin tregua durante una noche que duraría varios días. Comenzaron a llamar a amigos para que se unieran a la jugada pero la mayoría no podía o no contestaba. Marco Prato contactó entonces con Luca Varani, un chico de veintitrés años al que apenas conocía. Hijo de una familia humilde de la periferia, Luca se ganó la vida como podía, y pidió los 150 euros y las drogas que le ofrecieron un cambio de sexo.
Cuando llegó al apartamento del Collatino, donde Prato lo recibió travestido, Luca se sumó a la diversión, pero en un momento el rumbo se torció, irreversible, y Foffo y Prato lo torturaron hasta la muerte a cuchilladas y golpes de martillo.
Los caribinieri que entraron en el apartamento encontraron el cadáver de Varani y una escena horrorosa que a muchos los perseguiría durante semanas.
Horas más tarde, Manuel Foffo confesó a su padre que había matado a un hombre cuyo nombre ni siquiera sabía, y se entregó a los carabineros . En una habitación de hotel, Marco Prato intentó quitarse la vida pero la policía y su padre llegaron a tiempo para trasladarlo a un hospital. Los caribinieri que entraron en el apartamento encontraron el cadáver de Varani y una escena horrorosa que a muchos los perseguiría durante semanas. A disposición de la policía, los dos acusados declararon sin poder dar una justificación, un motivo, un argumento mínimo para explicar el crimen, ni mucho menos, su brutalidad.
Pronto la noticia estalló y todos los medios se hicieron eco de un asesinato que era una calamidad más para una ciudad sumida en la decadencia y la crisis política e institucional. Acusando el impacto del crimen, el escritor Nicola Lagioia recibió el encargo de escribir un reportaje periodístico pero, a medida que se adentraba en el caso, su obsesión aumentaba. Es así como durante cuatro años se dedicó a leer las actas judiciales, recoger los testimonios de familiares, amigos y conocidos, seguir con atención los argumentos legales, indagar en los círculos sociales de los tres vértices de la historia e intercambiar cartas con Foffo, que cumple condena en la cárcel tras pasar por un juicio al que Mario Prato no llegó porque se suicidó antes en su celda. De esta investigación, que es un duro viaje hacia el mismo núcleo del horror, y ese instante fatal donde unas vidas corrientes se cruzan por casualidad y acaban eternamente entrelazadas, surge una crónica literaria mayúscula sobre un crimen, una ciudad y los claroscuros de la naturaleza humana.
Las claves del libro de Nicola Lagioa: ecos de juventud, prejuicios, dudas e incongruencias
El asesinato de Luca Varani sacude a Italia por su salvajismo y la gratuidad con la que fue cometido, y durante semanas llena espacios en los medios, y aviva tensiones y agrias polémicas en las redes sociales. Entre la conmoción y una necesidad irrefrenable de comprender aquel horror, el escritor Nicola Lagioia decide escribir un breve reportaje sobre el crimen , pero a medida que se sumerge en la investigación, la singularidad del caso lo obsesiona cada vez más y lo conduce a leer y Escuchar testimonios, y recopilar un volumen de información que exceda los límites necesarios para el periodismo.
Es así como va cobrando forma La ciudad de los vivos , una crónica literaria en la estela de El adversario, de Emmanuel Carrère, y A sangre fría, el clásico de Truman Capote que inaugura el género de la novela de no ficción y el true crime.
De esta investigación, que es un duro viaje hacia el mismo núcleo del horror, y ese instante fatal donde unas vidas corrientes se cruzan por casualidad y acaban eternamente entrelazadas, surge una crónica literaria mayúscula sobre un crimen, una ciudad y los claroscuros de la naturaleza humana.
En la historia de un crimen que muchos prefieren o necesitan ver como obra de dos monstruos contemporáneos, Nicola Lagioia descubre ecos de su propia juventud, y una dimensión humana del mal a la que no es fácil asomarse. Las voces de familiares, amigos y conocidos, y de los propios asesinos, conforman un complejo tramado donde despuntan las incongruencias, las dudas, los prejuicios sociales y sexuales, y el estupor que provocan ver el costado más siniestro de un otro tan semejante a uno mismo. A través de este relato coral, de vivencias en primera persona que afloran con mesura, y de las actas judiciales, Lagioia indaga en la culpa, la responsabilidad y aquella frágil frontera que, creemos, nos mantiene a salvo de desempeñar el rol de verdugos.
La atención del escritor se centra en el caso, pero su pesquisa lo convierte en observador y narrador de la ciudad eterna, la urbe que conoció el máximo esplendor bajo la protección de las antiguas divinidades y ahora, abocada a una larga decadencia, se enfrenta a una crisis de gobierno y la consolidación de organizaciones criminales cuyo poder corrompe todo. De los monumentos históricos a la periferia, y de los muertos bajo tierra a la ciudad de los vivos, la Roma de Lagioia se erige como una protagonista más en un libro que es la crónica de un crimen brutal y una brillante incursión en la naturaleza humana , un misterio cuya comprensión resulta, como mucho, provisional.
Los personajes: quién es quién
Manuel Fofo
Manuel Foffo tiene veintinueve años y proviene de una familia de comerciantes que regenta restaurantes en la ciudad. Manuel ha formado parte del negocio familiar, junto con su hermano mayor, pero su padre, con quien tiene una relación difícil, lo deja fuera a causa de su falta de compromiso con el trabajo y su comportamiento disoluto. Manuel proyecta crear una startup para demostrar y demostrarse que no es un fracaso.
Mario Prato
Mario Prato tiene veintinueve años y es hijo de un gestor cultural y profesor universitario de la burguesía católica romana. Marco es homosexual y un cono cido relaciones publicas de la noche gay que ha tenido varias parejas y amantes, pero siente especial atracción por heterosexuales, como Manuel, y llega a fantasear con la posibilidad de cambiar de sexo.
Luca Varani
Luca Varani tiene veintitrés años y es el hijo adoptivo de una familia de vendedores ambulantes que vive en la periferia romana. Luca trabaja como aprendiz en un taller mecanico y, de vez en cuando, se gana un dinero extra prostituyen dosis y trapicheando. Su novia, Marta Gaia, y sus padres desconocen la doble vida del chico.
El cronista: Nicola Lagioia
Nicola Lagioia es un escritor italiano que, en 2016, acaba de ganar el célebre Premio Strega por su novela La ferocia. El crimen de Varani lo obsesiona y lo lleva a realizar una investigación a fondo, pero también, a evocar episodios oscuros de su propia juventud en Bari. Durante su pesquisa, decide dejar Roma por una temporada, pero acaba de regresar a esta ciudad que despierta en él sentimientos encontrados.
Valter Fofo
El padre de Manuel Foffo es propietario de un restaurante y lleva años dedicando dosis a la restauración junto al mayor de sus hijos, Roberto, en quien deposita la confianza y el orgullo que no puede sentir por Manuel. Es a Valter a quien Manuel confiesa primero el crimen, y una vez que el caso está en los medios, el hombre participa en varias entrevistas televisivas cometiendo algunos traspiés.
Ledo Prato
El padre de Marco Prato es un gestor cultural, profesor universitario y buen católico que pertenece al tejido de la burguesía romana. A diferencia de su esposa, consigue aceptar la orientación sexual de su hijo, con quien mantiene una relación tensa pero donde hay cabida para el amor mutuo.
Giuseppe Varani
El padre de Luca Varani es un humilde vendedor ambulante que se empeña en conservar limpia la memoria de su hijo y en que se hace justicia. Le aflige que los padres de los culpables no han sido capaces de contactar con él para pedir disculpas.
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