«Carrie», de Stephen King: 50 años del superventas que casi acaba en la basura
Cuando se cumple medio siglo del lanzamiento de «Carrie», la primera novela publicada de Stephen King, Plaza & Janés pone a la venta una preciosa edición de la obra en tapa dura y con un prólogo inédito firmado por Margaret Atwood. Aprovechando la efeméride y el desembarco en librerías de esta nueva edición, te contamos a continuación la historia detrás de su proceso de escritura y por qué esta novela cambió para siempre el género del terror.

Sissy Spacek en Carrie (1976). Créditos: Getty Images.
Corren los años 70 en Estados Unidos. Un joven conserje de 26 años con aspiraciones de ser escritor se encuentra limpiando los baños de las chicas en un instituto. De pronto, repara en una diferencia con el baño de chicos: cortinas de plástico rosas. Más tarde, durante su jornada laboral en una lavandería, le asalta una idea, el posible comienzo de una nueva historia: un grupo de chicas, duchándose en un vestuario sin cortinas ni privacidad, cuando a una grita al ver sangre. Es su primer día de regla, pero ella no sabe lo que está sucediendo, solo que hay sangre (mucha sangre). Al verla sangrar y gritar aterrorizada, sus compañeras responden arrojándole compresas.
Unos años antes, el joven había leído un artículo en la revista Life que planteaba la idea de que parte de la actividad poltergeist registrada (es decir, fenómenos paranormales en los que objetos se mueven sin razón aparente) podría tener que ver con fenómenos telequinéticos (la capacidad de mover objetos con el pensamiento). Según este artículo, estos fenómenos podrían darse sobre todo en el caso de jóvenes, especialmente chicas durante los primeros años de la adolescencia, en concreto justo en la época de su primera menstruación.
Estas dos ideas, aparentemente inconexas, se unieron en una suerte de alquimia en la mente del joven que, en ese momento, estaba trabajando como profesor de inglés. Y así fue como nació Carrie, la que se convertiría en su primera novela publicada hace ya 50 años. Porque el joven del que hablamos no era otro sino el mismísimo Stephen King.
Aunque, por supuesto, el proceso de escritura de la que es hoy considerada la novela que cambió para siempre el género del terror, no fue un camino de rosas. Ya que con estas dos ideas en mente y el germen de una nueva historia, King decidió escribir un relato breve con la intención de publicarlo en alguna revista como Playboy. No obstante, cuando el joven King se sentó frente a su máquina de escribir dispuesto a escribir el relato, solamente llegó a escribir tres páginas antes de tirarlo a la basura. Hubo varias razones por las cuales descartó esta historia, principalmente cuando se dio cuenta de, en realidad, necesitaría escribir algo mucho más largo que un relato para que tuviera sentido. «No podía perder dos semanas, o incluso un mes, creando una novela que no me gustaba y que no podría vender», explica King en su libro de memorias, Mientras escribo, donde está recogido todo el proceso de escritura de Carrie. Así, Stephen King, para nada contento con el rumbo que estaba tomando la historia, hizo una bola con las páginas y las tiró a la basura, marchándose a trabajar sin mirar atrás.
Cuando volvió a casa del trabajo, se encontró con que su mujer, Tabitha, había recuperado las páginas, limpiando la ceniza del cigarrillo que había caído sobre ellas y alisándolas para leerlas. Y se había quedado fascinada con la historia. «Aquí hay algo», le dijo a su marido, pidiéndole que continuase la historia. Y, como dijo el propio Stephen King, Tabitha tenía razón: en esa novela había algo, en concreto el comienzo de su carrera como uno de los autores más prolíficos de Estados Unidos.
Su principal problema con el primer borrador fallido de la historia fue que no era capaz de empatizar con el personaje de Carrie. Pero, echando la vista atrás a sus años de instituto, fue asaltado por dos fantasmas de su pasado, el recuerdo de dos chicas a las que había conocido durante su juventud y que habían fallecido para el momento en el que él empezó a escribir la historia. Una de ellas era una compañera de clase a la que el resto de niños acosaban por llevar siempre la misma ropa. La otra, una joven que vivía cerca de su casa, con una madre ultrareligiosa. El recuerdo de ambas chicas fue lo que acabó por convertirse en el emblemático personaje de Carrie White como lo conocemos hoy en día.
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Así, King decidió continuar escribiendo lo que empezó como un relato y que pronto se convirtió en una novela. Al terminar de escribir el manuscrito, decidió enviárselo a Bill Thompson, un conocido que trabajaba en la editorial estadounidense Doubleday. Una vez enviado el manuscrito, el autor siguió con su vida como profesor, cuidando de sus dos hijos e intentando mantener a su familia a flote como podía. Pero un día recibió una llamada de su mujer al trabajo, diciéndole que habían recibido un telegrama (ya que por aquel entonces habían tenido que prescindir de la línea telefónica para ahorrar dinero) con noticias sobre la novela. En concreto, muy buenas noticias: Doubleday quería publicar la novela y le ofrecían un adelanto de 2.500 dólares. Y así fue como, en 1974, Carrie se convirtió en su primera novela publicada, a pesar de que, por aquel entonces, ya había escrito otros tres libros.
Por desgracia, esta cantidad de dinero no era suficiente para que King pudiera retirarse como profesor y dedicarse a la escritura a tiempo completo. De nuevo, la vida continuó como si nada, siendo Carrie apenas un recuerdo en la mente del autor, mientras se afanaba en sus tareas como profesor y padre. Hasta que un día recibió una llamada de Thompson diciéndole que los derechos de la edición en tapa blanda de Carrie se habían vendido por 400.000 dólares, de los cuales la mitad serían suyos. King, quien había fantaseado con recibir quizá unos 60 mil dólares como mucho, tuvo que pedir que le repitiera varias veces la noticia, incrédulo. Porque esa cantidad de dinero sí era suficiente para poder dedicarse, por fin, a la escritura a tiempo completo.
Otros títulos imprescindibles de Stephen King
Aunque las ventas de la edición en tapa dura fueron lentas y moderadas, la edición en tapa blanda llegó al millón de ventas durante su primer año. Y debido a su creciente popularidad, a finales de 1976 se estrenó la primera adaptación cinematográfica de la obra de Stephen King, con la versión de Carrie dirigida por Brian de Palma. Por supuesto, la película fue todo un éxito de taquilla y sigue frecuentando con asiduidad las listas de las grandes películas, habiéndose convertido ya en todo un clásico del cine de terror. Con una escena final en el baile de fin de curso que ya forma parte del imaginario popular, incluso para aquellos que no hayan visto la película. Aunque a esta primera adaptación le han seguido otras, es esta versión de 1976 la que se ha establecido como el icono del universo cinematográfico de Stephen King.
Lo que empezó como un relato breve de apenas tres páginas descartado por el propio autor, se ha convertido en un fenómeno cultural que sigue acumulando lectores incluso 50 años después de su primera publicación. Carrie cuenta la historia de una joven adolescente que, tras sufrir constante acoso por parte de sus compañeros de instituto y su madre ultrareligiosa, acaba descubriendo que tiene poderes telequinésicos. Una obra que va más allá de la ficción para hablar de temas como el acoso escolar con un trasfondo terrorífico y paranormal. Y es que esta novela, narrada con la maestría que caracteriza a Stephen King y combinando la narración con fragmentos y recortes de artículos ficticios, ha marcado un antes y un después en la literatura (de terror, sí, pero también en general) moderna, convirtiéndose en un clásico atemporal.
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