Las bambalinas del Premio Nobel de Literatura
Del rechazo de Jean-Paul Sartre al reciente triunfo de Abdulrazak Gurnah pasando por la poca presencia de mujeres en la foto histórica del premio, aquí tienes unas cuantas curiosidades del galardón más prestigioso del mundo de las letras.

Crédito: Getty Images.
Para buscar el origen de los Premios Nobel debemos viajar en el tiempo hasta el 27 de noviembre de 1895, cuando el inventor y empresario de nacionalidad sueca, Alfred Nobel, firma su testamento y últimas voluntades, dejando el 94 % de toda su fortuna a premiar las más destacadas contribuciones en beneficio de la humanidad. Nobel decidió que las disciplinas que mejor representaban esas contribuciones sobresalientes serían: La medicina, la química, la física, la literatura y la paz. De igual forma, este resolvió que fuera la Real Academia de Ciencias Sueca la encargada de la elección de los premiados en física y química y que la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo hiciera lo propio con los de medicina. El establecimiento del premio de la paz estuvo marcado por su amiga y secretaria, Bertha Von Suttner, quien a su vez era una activista por la paz. De hecho, ella fue, en 1905, la segunda mujer en obtener el premio Nobel, el de la paz, en 1905 (La primera mujer en recibir el premio fue Marie Curie, que en 1903 obtuvo el galardón en física). Es el Comité Nobel del Parlamento Noruego quien decide los premiados.
En cuanto a la literatura, Nobel era un apasionado y escribió tres poemarios, dos novelas y una obra de teatro (de esta se conservan tan solo tres ejemplares porque el resto fue destruido por su propia familia, debido a su contenido, digamos, anticlerical). Alfred Nobel falleció un año después de firmar su testamento. Fue su amigo y compañero Ragnar Solhlman quien inauguró la Fundación Nobel en 1900 y un año después, en 1901, se concedían por primera vez los Premios Nobel en sus cinco disciplinas originales: Medicina, Química, Física, Literatura (el poeta francés Sully Prudhomme fue el primer galardonado en esta disciplina) y Paz (a estas se sumaría 67 años después, en 1968 otra disciplina, la Economía, según una iniciativa del Banco Central Sueco).
Curiosidades y algunos datos sobre los Nobel
Hasta la fecha, el Premio Nobel de Literatura se ha dejado de entregar en ocho ocasiones desde la fecha de su instauración. Seis de estas faltas se debieron, lamentablemente, a la I Guerra Mundial (1914 y 1918) y a la Segunda Guerra Mundial (los años 1940, 1941, 1942 y 1943). Puede que el caso más curioso sea el de 1935, ya que ni siquiera la propia institución aportó explicación oficial alguna para que el premio quedara desierto. Ese año no hubo conflicto, escándalo o motivo aparente ninguno, pero el premio no se entregó. La Academia Sueca se remite a sus estatutos para explicar la ausencia de premiado; parece que, según su criterio, simplemente no hubo ese año nadie que lo mereciera. El último caso se produjo en 2018, cuando unas denuncias por acoso sexual en la propia Academia provocaron la salida de la junta de la institución de algunos miembros de la misma. 18 acusaciones anónimas hacia el marido de una de los miembros de la Academia que apuntaban a supuestas vejaciones y abusos, algunos de ellos cometidos, incluso en dependencias de la misma institución. Además, varias mujeres acusaban también al mismo individuo de filtrar información, en público y durante años, referente a los ganadores del Nobel de Literatura.
Hay otros tres datos que resultan curiosos con respecto al Nobel de Literatura: desde su institución, únicamente 14 mujeres han recibido el premio; en otras disciplinas hay premiados que han repetido, pero no en el de literatura; además, en lo que respecta a los idiomas de los premiados, el inglés es, con diferencia, el que más premios ha cosechado, 29, seguido a distancia por el francés, el alemán y el español en cuarto lugar.
Por otro lado, ¿alguien rechazaría el Premio Nobel de Literatura? Pues alguno hay, sí, aunque muy pocos. En concreto solo dos personas han rechazado el honor. El primero fue el escritor soviético, Boris Pasternak, autor de Doctor Zhivago, pero fue obligado a ello por su gobierno. Su hijo aceptó en su nombre el premio en 1989 tras su muerte. El segundo caso tuvo lugar en 1964 y fue el autor francés Jean-Paul Sartre, quien lo rechazó aduciendo que «el premio produce demasiada dependencia». Esto no le impidió, más de una década después, intentar cobrar el premio en metálico, a lo que, por supuesto, la Academia se negó.
Pero no solo en Literatura existen datos curiosos. En el Premio Nobel de la Paz también los hay. Datos que, a día de hoy, parecen más bien una broma macabra. Entre los candidatos al Premio Nobel de la Paz aparecen tres nombres de sobra conocidos y que entendemos que se postularon por presiones de la época convertidas en desatino. Por su supuesta capacidad para la unión del pueblo italiano, varios profesores de la universidad de Giessen, en Alemania, postularon el nombre de Benito Mussolini en el año 1935. No llegó ser candidato porque el comité de selección se negó a ello rotundamente. En 1939, Adolf Hitler fue uno de los candidatos, nominado por el parlamentario sueco E.G.C. Brandt y de hecho estuvo cerca de hacerse con el premio, aunque finalmente no lo consiguió. El tema, una vez finalizada la II Guerra Mundial, se convirtió en tabú. Por último y en dos ocasiones (la primera en 1945, al finalizar la II Guerra Mundial; la segunda, en 1948) fue nominado Joseph Stalin. El motivo que parecía hacerlo merecedor, era «el esfuerzo para mantener la paz mundial», a pesar de atribuírsele más de un millón de asesinatos de civiles. Por supuesto, no le fue concedido.
Doce nombres propios (aunque hay muchos más)
Si hay una buena forma de bucear en los Premios Nobel de Literatura es la lectura de sus autores, muchos de ellos responsables de dejar una esencia en la cultura que marca un antes y un después. Aquí te dejamos una pequeña selección de estos autores, de los motivos que en su momento dieron para otorgarle el premio y por supuesto de su obra:
1. Rudyard Kipling, premiado en 1907 «en consideración de su poder de observación, originalidad de imaginación, virilidad de ideas y un talento extraordinario para la narración que caracterizan las creaciones de este autor famoso a nivel mundial».
2. Rabindranath Tagore, premiado en 1913 «debido a su verso profundamente sensitivo, fresco y hermoso, con el cual, con una destreza consumada, ha creado su pensamiento poético, expresado en sus propias palabras en inglés, una parte de la literatura de Occidente».
3. Gabriela Mistral, premiada en 1945 «por su poesía lírica que, inspirada por poderosas emociones, ha convertido su nombre en un símbolo de las aspiraciones idealistas de todo el mundo latinoamericano».
4. Ernest Hemingway, premiado en 1954 «por su dominio del arte de la narrativa, más notoriamente demostrada en El viejo y el mar y por la influencia ejercida en el estilo contemporáneo».
5. Pablo Neruda, premiado en 1971 «por una poesía que con la acción de una fuerza elemental da vida al destino y los sueños de un continente».
6. Gabriel García Márquez, premiado en 1982 «por su expresión literaria, en la que lo fantástico y lo real se combinan en un mundo ricamente compuesto de imaginación, lo que refleja la vida y los conflictos de un continente».
7. Camilo José Cela, premiado en 1989 «por una prosa rica e intensa que con una compasión moderada forma una visión retadora de la vulnerabilidad del hombre».
8. José Saramago, premiado en 1998 gracias a sus «parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía que continuamente nos permiten aprehender una vez más una realidad elusiva».
9. Mario Vargas Llosa, premiado en 2010 «por su cartografía de las estructuras de poder y sus imágenes mordaces de la resistencia del individuo, la rebelión y la derrota».
10. Alice Munro, premiada en 2013 por ser una «maestra del cuento corto contemporáneo».
11. Svetlana Aleksiévich, premiada en 2015 «por sus escritos polifónicos, un monumento al sufrimiento y al coraje en nuestro tiempo».
12. Abdulrazak Gurnah, premiado en 2021 «por su penetración compasiva y sin compromiso de los efectos del colonialismo y el destino de los refugiados en el abismo entre culturas y continentes».
